Se debilita la demanda de metales

La mayoría de los precios de metales llegaron a un máximo en marzo de 2008 (los del níquel y el zinc lo alcanzaron mucho antes), pero el colapso del crecimiento económico y, con él, el de la demanda de muchos metales, ocasionó que los precios cayeran mucho más hacia 2009, antes de repuntar un tanto en meses recientes por el fuerte crecimiento de las importaciones en China, sobre todo para reabastecer sus reservas.
Se espera que los precios de los metales permanezcan relativamente estables durante el resto de 2009, pues la mayoría del descenso de 41 por ciento proyectado entre 2008 y 2009 ya ocurrió.

En consecuencia, el gasto en nuevos proyectos de extracción se ha recortado, y la producción declina porque la baja en los precios ha vuelto incosteables muchas minas difíciles de explotar.

La contracción ha conducido a un incremento de la capacidad disponible, la cual puede volver a ponerse en producción con relativa facilidad, y evitaría que los precios suban mucho cuando la demanda se recupere.
Sin embargo, como los precios apenas cubrían los costos de producción, no se esperan mayores descensos en los precios de los metales con la posible excepción del cobre, cuyos precios se mantienen arriba del costo marginal de producción.

Durante el periodo de pronóstico, se espera que los precios de los metales se mantengan en gran medida estables, y que suban a la par de la inflación en 2010, conforme la demanda se recupere.

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