Políticas económicas

Los gobiernos y los bancos centrales han respondido a la crisis en forma decisiva y útil en general, si bien no siempre bien coordinada u orquestada (el capítulo 3i ofrece una revisión integral de las políticas adoptadas en respuesta a la crisis financiera).
Los países de ingreso alto, donde se debe realizar la mayor parte del ajuste del sector bancario, han expandido el alcance de los esquemas de seguro de depósitos para que cubra depósitos mayores y más nuevas instituciones recapitalizaron algunos bancos, adquirido acciones en otros, extendido la gama de garantías aceptadas como colaterales en créditos del banco central y proporcionado cantidades sin precedentes de financiamiento a sistemas bancarios en general.

Al reducir la incertidumbre de sostener fondos en países de ingreso alto, muchos de estos movimientos han tenido la consecuencia no intencional de incrementar el riesgo relativo de mantener fondos en países en desarrollo.
De tal forma, es posible que hayan contribuido a los egresos de capital de las economías en desarrollo y al incremento observado de las sobretasas de riesgo.

Los gobiernos han ofrecido también garantías a mercados específicos (por ejemplo, Estados Unidos ha ofrecido garantías en títulos respaldados por préstamos para la adquisición de automotores, préstamos por tarjetas de crédito, créditos a estudiantes y ciertos créditos a pequeñas empresas).
No obstante estos esfuerzos y recapitalizaciones del sector privado, se requiere mucha más reestructuración.

El FMI (FMI, 2009b) estima que los pases a pérdida totales relacionadas con la crisis de sector bancario ascenderán probablemente a 4.1 billones de dólares.
De esa cantidad, calcula que los bancos estadounidenses requerirán inyecciones adicionales de capital por 525 mil millones de dólares y que los bancos europeos podrían necesitar hasta 1.27 billones de dólares.

Los países también han respondido aligerando las condiciones monetarias.
Las tasas de interés de referencia han tenido una aguda reducción en todo el mundo y en especial en Estados Unidos.

Entre los países de ingreso alto, las tasas han caído en un promedio de 180 puntos base desde mediados de septiembre de 2008.
La persistencia de débiles condiciones financieras también ha llevado a los principales bancos centrales a adoptar medidas expansivas no convencionales, como compras de valores gubernamentales de largo plazo por la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, intervenciones de la Fed en los mercados hipotecario y de documentos mercantiles, y compras de bonos corporativos y papel comercial por el Banco de Japón.

Como resultado de estos pasos, los balances generales de los bancos centrales se han expandido a un ritmo sin precedente.
La base monetaria estadounidense aumentó de 900 mil millones en septiembre de 2008 a 1.5 billones en febrero de 2009.

Los países en desarrollo también han revertido la postura general de la política monetaria; las tasas de interés se han recortado en tres cuartas partes en los países para los cuales hay datos disponibles.
En consecuencia, la tasa media de referencia en los países en desarrollo se ha reducido de 8.1 por ciento en diciembre de 2008 a 6.6 por ciento a finales de mayo de 2009 (datos más recientes).

Pese a descensos relativamente modestos en las tasas nominales de interés de referencia en los países en desarrollo, las tasas reales han decaído a cerca de 1.6 por ciento en promedio, porque los altos precios de los productos básicos elevaron la inflación en 2008 y la reducción de esos aún debe trasladarse por completo hacia los precios locales).

Hasta ahora, los esfuerzos por apoyar a los bancos han evitado un fuerte descenso en el crédito, aunque ha disminuido el ritmo al que aumenta la concessión de préstamos.
El dinero inyectado al sector bancario ha tenido la intención directa o indirecta de apuntalar el capital y evitar que los bancos se vean forzados a cortar abruptamente los créditos.

Con base en los datos más recientes de que se dispone, el crédito bancario total al sector privado continuó creciendo en todas las principales economías durante el cuarto trimestre de 2008.

De hecho, el volumen de créditos corporativos exitentes se incrementó a tasas de dos dígitos tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido durante el periodo, lo cual posiblemente sugiere que la “escasez de crédito” no fue la razón principal del fuerte descenso en la inversión.
En contraste, en Europa el crédito corporativo se estancó,9 y los datos más recientes sugieren que el crédito en esa región dejó de expandirse en el primer trimestre de 2009.

No está claro si esta desaceleración refleja una demanda más débil de préstamos o una oferta restringida.

Sin embargo, los datos sobre créditos bancarios no capturan la pronunciada caída en la titulización y otras innovaciones financieras que apuntalron el rápido aumento de la liquidez durante 2003-07.
Conforme a un criterio de medida, en los meses anteriores a la crisis los préstamos retenidos como activos titulizados en el “sistema bancario paralelo” (vehículos de inversión estructurados fuera de balance por los bancos) eran más de una vez y media los que estaban en los balances y están incluidos en los datos en la figura presentado aquí (Helleiner, 2009).

Hacia finales de 2008, más de 20 por ciento de la deuda del mercado crediticio privado estadounidense había sido titutlizada (Reserva Federal 2009).

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