Este tipo de cartas son perfectamente lícitas pero también hay que seguir un orden en las reclamaciones de impago antes de amenzar al cliente. Si el problema es de la empresa, el cliente se puede dar de baja ipso-facto de los servicios y de paso poner la empresa a parir y con razón. Veamos algunos detalles a seguir previos a la carta-amenza.
Comprobar siempre la forma de pago. En este caso, Carpintier dice que él cuenta con las facturas domiciliadas. ¿Ha cobrado la empresa por banco o se han devuelto los recibos? Es decir, ¿hemos cobrado adecuadamente? ¿es culpa del cliente o de una administración deficiente en nuestros sistemas?. En este caso particular, me inclino por un fallo garrafal en la administración de la empresa.
¿Podemos soportar ese medio de cobro? En algunas empresas, determinados medios de cobro presentan elevados costes financieros o imposibilidad material para llevarlos a cabo. Pensemos por ejemplo en los costes de transacción de Paypal que son elevados para el cobrador o la imposibilidad de domiciliar recibos a nivel europeo, aunque este punto se solventará próximamente.
En estos casos, hay que hablar con los clientes o proponer medios de pago alternativos, bien tarjetas de crédito, transferencia o similar. Pero el punto básico es ¿has hablado con el cliente antes de amenzarlo?
Es norma común reclamar amistosamente, por al vía de comunicación habitual el pago de las facturas pendientes o la comunicación de falta de pago por el motivo que sea. No podemos matar moscas a cañonazos y mandar al cobrador del frac antes siquiera de haber mandado un correo electrónico. Sólo conseguimos imagen de cuatreros y perderemos clientes.
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