Los desequilibrios mundiales

La crisis ha contribuido mucho a disminuir —en forma desordenada, hay que reconocerlo— muchas de las tensiones que la precipitaron.
En los últimos años, el fuerte aumento de los ahorros en Estados Unidos ha reducido en gran medida la magnitud de los desequilibrios mundiales, que se habían caracterizado por déficits muy altos en cuenta corriente en ese país y superávits en otras partes, sobre todo en China.

El déficit en cuenta corriente estadounidense ha disminuido a un estimado de 3.5 por ciento del PIB en el primer trimestre de 2009, desde menos del 6 por ciento durante el curso de 2007; y el superávit comercial de China, aunque todavía muy alto, también se ha reducido como proporción del PIB.

La baja de precios de los productos básicos ha reducido los superávit en cuenta corriente de los exportadores de petróleo y los déficits de los importadores.
Se proyecta que los balances de cuenta corriente de los países en desarrollo exportadores de petróleo pasen del superávit de 6.3 por ciento del PIB durante el auge de los productos básicos de 2005-08 a un superávit de 1.2 por ciento en 2009-10.

Si bien el incremento en los ahorros y la baja en las tasas de interés en Estados Unidos han contribuido a reducir su déficit de cuenta corriente, las perspectivas de los desequilibrios a plazo más largo son menos seguras.
Los muy grandes estímulos monetarios y fiscales que se han adoptado reducirán los ahorros totales (la suma de ahorro privado y público) en el país, en especial si las autoridades tienen dificultad en dar marcha atrás a los estímulos cuando la economía se recupere.

Además, la expansión monetaria ha regenerado ya las bajas tasas de interés que originalmente contribuyeron al exceso de liquidez.
Si son demasiado expansivas, esas medidas de estímulo podrían regenerar condiciones muy fuertes de demanda y un retorno a tasas bajas de ahorro en Estados Unidos.La reducción en los precios del petróleo y otros productos básicos ha mejorado los términos de intercambio para muchos países en desarrollo.
Para los que importan petróleo, los precios menores de las importaciones y mayores de las exportaciones han incrementado los ingresos en alrededor de 1.2 por ciento del PIB entre 2009 y 2008.

En países como Fiji, Jordania y las Seychelles, el impacto estimado de estos cambios de precio supera 10 por ciento de su PIB.
Otros países con mejoras en sus términos de intercambio (más del 5 por ciento de su PIB) son Nicaragua, la República de Kirguistán, Togo, Honduras, Líbano y Dominica.

Los efectos sobre los términos de intercambio entre principios de 2009 y el precio promedio de 2008 son más pronunciados en los países exportadores de petróleo.
En promedio, se proyecta que las economías en desarrollo exportadoras de petróleo sufrirán pérdidas en términos de intercambio equivalentes a 6.8 por ciento de su PIB.

Las mayores pérdidas de ingresos serán para Guinea Ecuatorial, la República del Congo, la República Islámica de Irán y Azerbaiyán, representando alrededor de la cuarta parte de su PIB.

En los países exportadores de metales, el deterioro en términos de intercambio ha sido menos marcado pero sigue siendo grande, en parte porque el descenso en los precios de los alimentos y los combustible ha compensado algunas de las pérdidas en términos de intercambio originados en la baja en el precio de los metales.11
En comparación con 2007 —cuando los precios de los productos básicos estaban más cerca de sus niveles actuales—, todos estos efectos en términos de intercambio son mucho más modestos.

El impacto de la baja de precios de los alimentos en los términos de intercambio será relativamente pequeño en la mayoría de las economías, porque la mayor parte de los alimentos que se consumen en los países en desarrollo se producen localmente.
Las excepciones tienden a ser pequeñas economías isleñas y otros países en los cuales los alimentos constituyen una porción grande de las importaciones generales de mercancías (como Benín, Comoras, Eritrea, Haití, Senegal, Somalia y la República de Yemen).

La región donde se prevén las mayores pérdidas es Oriente Medio y Norte de África, que se proyecta sufrirá un descenso en términos de intercambio de cerca de 12 por ciento del PIB en 2009, seguida por África al sur del Sahara, donde la caída será de 6.1 por ciento.
En contraste, tanto Asia meridional como Asia oriental y el Pacífico —regiones que dependen mucho de las importaciones petroleras— registrarán las mayores ganancias en términos de intercambio: 2.7 y 1.7, respectivamente.

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