La proyección de base presentada en esta edición de Financiamiento del Desarrollo Mundial se caracteriza por una lenta recuperación de la profunda recesión actual.
Es probable que los principales factores cíclicos que hicieron tan pronunciada esta caída —fuerte descenso en la inversión, rápido crecimiento de los ahorros precautorios, uso de inventarios más que de nueva producción para enfrentar la demanda y aplazamiento de las adquisiciones de productos duraderos— se aligeren en la segunda mitad de 2009 e impulsen el crecimiento hacia territorio positivo en 2010.
Las medidas de recorte de costos y reducciones de inventarios siguen su curso, y en algún momento las empresas dejarán de disminuir sus existencias y comenzarán a recibir pedidos de nueva producción industrial para atender la demanda subyacente.
En países de ingreso alto, la demanda de los consumidores y los pedidos de manufacturas ya han mejorado o mejoran, si bien los datos disponibles por el momento no muestran un vuelco similar en la demanda de inversión.
Estos impulsores normales de la recuperación cíclica se amplificarán a medida que las medidas de estímulo monetario y fiscal ya adoptadas tengan efecto durante la segunda mitad de 2009, elevando directamente la demanda de consumo e inversión mediante el gasto y las transferencias públicas, e indirectamente mediante tasas de interés muy bajas.
Sin embargo, se prevé que la esperada recuperación será mucho menos vigorosa de lo normal.
La gran amenaza de activos devaluados y préstamos en situación irregular limitará el alcance del sector bancario para financiar nueva inversión y gasto de consumo.
La consolidación del sector bancario, combinada con el creciente desempleo, los efectos negativos sobre la riqueza y el aumento en la aversión al riesgo, gravitarán sobre el crecimiento en todo el periodo de pronóstico.
Como el crecimiento del PIB sólo alcanzará su potencial hacia 2011, continuarán aumentando la brecha de producción (diferencia entre el PIB real y su potencial), el desempleo y las presiones desinflacionarias.
Pese al principio de una recuperación en la segunda mitad del año, se proyecta que el PIB mundial se contraiga a una tasa sin precedentes de 2.9 por ciento en el conjunto de 2009 (el primer descenso en la producción mundial desde la década de 1960 y probablemente desde la Segunda Guerra Mundial).12
Se espera que después la producción se eleve en un modesto 2 por ciento y 3.2 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente.
Luego de una caída proyectada de 10.4 por ciento en 2009, las estrictas condiciones de financiamiento y la abundante capacidad disponible deben mantener los aumentos de la inversión mundial en un modesto 2 por ciento y en 4.7 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente.
En parte por la alta proporción de los bienes de inversión en el intercambio mundial de mercancías, se espera que el comercio mundial de bienes y servicios se reduzca en una porcentaje sin precedentes de 9.7 en 2009, antes de elevarse a una tasa de incremento de 3.8 por ciento y 6.9 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente.13
Se proyecta que el PIB en países de ingreso alto caerá 4.2 por ciento en 2009, y sólo tendrá una modesta recuperación a un ritmo de 1.3 por ciento en 2010 y de 2.4 por ciento en 2011.
Pese al retorno a un crecimiento positivo, estas economías permanecerán deprimidas incluso en 2011.
El desempleo apenas comenzará a declinar para esas fechas, y la brecha de producción, la diferencia entre la capacidad productiva de una economía y el nivel real de la demanda, probablemente habrán llegado a alrededor de 6 por ciento del PIB.
Las perspectivas de los países en desarrollo son de una desaceleración igualmente intensa de 4.7 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB en 2009.
Se proyecta que el PIB combinado de todos los países en desarrollo se eleve sólo 1.2 por ciento, o sólo 0.1 por ciento per cápita.
Aparte de China e India, se proyecta que la producción económica en el mundo en desarrollo caerá 1.6 por ciento, o 2.9 por ciento per cápita.
Se proyecta que el PIB descenderá en dos regiones en desarrollo: en 2.3 por ciento en América Latina y el Caribe y en 4.7 por ciento en Europa y Asia central.
Se proyecta que la recuperación de la producción en países en desarrollo sea aún más lenta que en los de ingreso alto.
Se espera que el crecimiento del PIB aumente sólo 4.4 por ciento en 2010 y 5.7 por ciento en 2011, pues el nivel de actividad aún debil en los países de ingreso alto frena el crecimiento, y los flujos de capital hacia los países en desarrollo permanecen aproximadamente a la mitad de los niveles anteriores a la crisis (ver capítulo 2i).
En este deteriorado entorno general, se proyecta que los precios de los productos básicos se recuperen sólo con lentitud.
Luego de reducirse a la mitad en 2009, se pronostica que los precios del petróleo se elevarán en menos de 10 por ciento interanual en el periodo 2010-11, ya que la demanda de petróleo aumenta con lentitud y el persistente exceso de capacidad evita cualquier retorno a los niveles de precios de la primera mitad de 2008.
La recuperación en el precio de los metales y minerales será incluso más lenta, en tanto se proyecta que los precios agrícolas se mantengan estables en el periodo 2010-11 (luego de la reducción de 21 por ciento prevista para 2009).
Así, se espera que los países productores de productos básicos (aparte del petróleo) vean un continuo descenso en sus términos de intercambio respecto de los bienes manufacturados.
12 Los cálculos del PIB global antes de 1960 son complicados porque antes de esa fecha grandes partes del mundo no estaban cubiertas por estadísticas de cuenta nacionales, y de hecho muchas regiones en desarrollo aún no emergían del gobierno colonial. Maddison (2004) ha hecho un valeroso esfuerzo por estimar el PIB global durante este periodo y aun anteriores.
13 La proyección para 2009 es consistente en términos generales con el recientemente reportado pronóstico de la Organización Mundial del Comercio de un descenso de 9 por ciento en el comercio de mercancías. El valor reportado aquí es más alto sobre todo porque incluye el crecimiento en servicios comerciados internacionalmente, los cuales son mucho menos cíclicamente susceptibles que los bienes solos.
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