Europa y Asia central ha sido la región más adversamente afectada por los acontecimientos recientes, y las economías de la región pueden ser las que estén en mayor riesgo.
Desde el fin de la Guerra Fría, el crecimiento en la región se ha apoyado en gran medida en los crecientes vínculos comerciales y en inversiones de la Unión Europea (en especial en lo que respecta a los países de Europa central y oriental).
En consecuencia, la abrupta reversión de flujos de capital y el debilitamiento de la demanda de exportaciones es un golpe particularmente duro.
El abrupto descenso de la actividad económica en Rusia también ha producido considerables efectos de derrame en la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
Las condiciones se han vuelto más difíciles por los grandes déficits de cuenta corriente que evolucionaron durante este periodo y para los cuales el financiamiento ahora parece escaso.
Muchos países entraron en la crisis financiera mundial con déficits de cuenta corriente de más de 10 por ciento del PIB, lo que los hizo especialmente vulnerables a una reversión de los flujos de capital.
Aumentar más la deuda exterior se ha vuelto problemático, y cumplir con las obligaciones de pago de la deuda a corto plazo podría tornarse difícil en ciertos países.
El proceso de ajuste es duro en especial porque las exportaciones a la Zona euro están en descenso, y porque caen los ingresos del petróleo, los cuales impulsaron la demanda y las remesas en la CEI.
Las monedas de varias economías de la región están bajo presión y varios países han buscado la asistencia del FMI para prevenir una crisis seria.
En hogares y empresas, la acumulación de grandes niveles de deuda denominada en monedas extranjeras eleva el riesgo de incumplimiento y de dificultades sistémicas potenciales en caso de movimientos adversos en los mercados de divisas.
Bajo estas complicadas circunstancias, se proyecta que la producción de la región caerá 4.7 por ciento en 2009 y tendrá una recuperación apenas modesta en 2010, al crecer en 1.6 por ciento.
La continuación del ajuste y los efectos negativos sobre la riqueza sugieren que aun en 2011 el crecimiento de 3.3 por ciento estará por debajo de la tasa potencial de la región, y es probable que se avance poco en reducir el desempleo
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