Crecimiento mundial

El estallido de la crisis financiera y la incertidumbre derivada de ella provocaron una crisis en la economía real.
Los consumidores empezaron a preocuparse repentinamente por sus perspectivas de empleo; además, enfrentaron encarecimiento y escasez del crédito, por lo que decidieron postergar compras, sobre todo de bienes duraderos como automóviles, refrigeradores y televisores.

De manera similar, las empresas pospusieron proyectos de inversión y prefirieron esperar a ver si dichos proyectos seguirían siendo rentables en las nuevas condiciones de demanda y financiamiento.

Este aumento del ahorro precautorio (y la consecuente reducción de la inversión y del consumo), aunado a costos de financiamiento crecientes y requisitos más estrictos para el otorgamiento de crédito, explica la rapidez sin precedentes con que se contrajo la demanda mundial de productos manufacturados durante el cuarto trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009.
Además, si bien la demanda de los consumidores se ha recuperado y se seguirá recuperando, es poco probable que las tasas de ahorro vuelvan a niveles bajos, porque los hogares seguirán economizando recursos para recuperar parte de la riqueza financiera perdida durante la crisis.

El recorte a la inversión fija fue generalizado. Lo aplicaron los países directamente golpeados por la crisis financiera, los estrechamente vinculados con bancos comerciales y de inversión afectados, y los que resultaron perjudicados indirectamente debido a la caída de las exportaciones.
Para algunas economías, en particular las que tienen grandes déficits en cuenta corriente, estos canales de transmisión resultaron amplificados debido al retroceso de los flujos de capital privado, lo que forzó una caída mucho más abrupta de la demanda interna (ver capítulo 2i).

En el cuarto trimestre de 2008 la inversión cayó en promedio 4.4 por ciento (a una tasa anualizada de 16.5 por ciento) en 27 de 30 países de ingreso alto.
La desaceleración no se limitó a los países de ingreso alto donde se originó la crisis financiera.

En las 25 economías en desarrollo que reportan cuentas nacionales trimestrales, la inversión en el último trimestre de 2008 cayó en promedio 6.9 por ciento, o a un ritmo anualizado de 25.

La demanda de inversión siguió reduciéndose precipitadamente en el primer trimestre de 2009.
En Estados Unidos la inversión cayó a un ritmo anualizado de 37 por ciento, y en Japón, Alemania y Rusia la reducción fue cercana a 30 por ciento (tabla 1.2).

El ahorro de los consumidores repuntó a medida que los hogares recortaron o postergaron gastos fuertes.
En Estados Unidos, la tasa de ahorro personal se incrementó de 0.6 por ciento en 2007 a más de 5.7 por ciento en abril de 2009.

La demanda de productos duraderos de consumo cayó a una tasa anualizada de 22 por ciento en el cuarto trimestre de 2008 en Estados Unidos, y 20 por ciento en los países europeos de ingreso alto.
La demanda mundial de automóviles se desplomó 30 por ciento en ese periodo, lo que obligó a las armadoras de Estados Unidos, Europa y Japón a buscar apoyo financiero de emergencia con sus respectivos gobiernos.

Datos del primer trimestre de 2009 muestran que la demanda de bienes duraderos podría estar estabilizándose e incluso recuperándose, debido en parte a los incentivos financiados por los gobiernos de varios países.
En Estados Unidos, el gasto de los consumidores se incrementó a un ritmo anualizado de 1.6 por ciento en el primer trimestre, impulsado por un repunte anualizado de 9.6 por ciento en el rubro de bienes duraderos.

El descenso en el consumo fue menos pronunciado en otros países, excepto Japón, en parte porque las tasas de ahorro en la mayoría de las economías no estaban tan deprimidas como en Estados Unidos.
No obstante, el crecimiento del desempleo y la recesión ha llevado la confianza de los consumidores a mínimos históricos, lo que, sumado a la pérdida de valor de las acciones y la depreciación de la vivienda, pesa en la demanda del consumo y seguirá pesando por algún tiempo (el valor de los activos de los hogares de Estados Unidos se redujo 14.7 por ciento, o 11.3 billones de dólares, entre el cuarto trimestre de 2007 y el mismo periodo de 2008).

En los países en desarrollo que exportan materias primas, la reducción de ingresos derivada de las bajas cotizaciones de estas mercancías ejerce un efecto similar, aunque la reducción de precios de los alimentos y los energéticos tenderá a fortalecer el poder de compra de los consumidores en los países importadores de materias primas.

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