Crisis en Oriente Medio y Norte de África

Oriente Medio y Norte de África ha sido una región menos directamente afectada por la escasez de crédito que otras.
Pero los mercados locales de acciones y propiedades han recibido intensas presiones, y el crecimiento más débil del PIB y de los flujos de inversión extranjera directa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo ha incidido negativamente sobre el nivel de actividad entre los países en desarrollo de la región.

Además, el colapso efectivo del crecimiento en la Zona euro (mercado crítico de exportación para la región) ha ocasionado fuertes descensos en las exportaciones no petroleras, las remesas y la renta del turismo, lo cual reduce las perspectivas para las economías más diversificadas.
Se prevé que las remesas, las exportaciones de servicios y los flujos de IED a la región experimentarán una caída más o menos fuerte como proporción del PIB desde su punto más alto de 9.5 en 2007 a 7.2 por ciento hacia 2011.

Se proyecta que el crecimiento se reduzca a la mitad, a 3.1 por ciento, en 2009, desde el fuerte avance de 6 por ciento que tuvo en 2008.

Los ingresos fiscales y los gastos en países exportadores de petróleo se verán adversamente afectados por el fuerte descenso en los precios del petróleo.
Se estima que los ingresos petroleros entre los exportadores en desarrollo caerán en picada de 320 mil millones de dólares en 2008 a 140 mil millones de dólares durante 2009, variación equivalente a 28 por ciento del PIB regional.

Si bien la reducción en los precios de alimentos y el petróleo debería aumentar los ingresos entre los importadores de alimentos y petróleo de la región, no será suficiente para contrarrestar la fuerte caída de los volúmenes de exportación y de los ingresos por servicios internacionales causada por la profunda recesión en la Zona euro.
En consecuencia, se proyecta que los balances de cuenta corriente sufrirán deterioro.

Se espera que la recuperación en los países en desarrollo de Oriente Medio y Norte de África sea menos vigorosa que en otros lugares, en parte porque la desaceleración ha sido menos pronunciada y porque se prevé que la demanda y los precios del petróleo permanecerán bajos.
Se proyecta que el crecimiento se eleve de apenas siete décimas de un punto porcentual en 2010 a 3.8 por ciento antes de mejorar hasta alcanzar una tasa de 4.6 por ciento hacia 2011.

Las economías diversificadas deberían tener un repunte del crecimiento mayor que las economías en que el petróleo es un factor dominante durante 2010-11, a medida que el conjunto de factores que restringió su crecimiento se vuelva más favorable.

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