Una recesión prolongada con la crisis

Dada la severidad del descenso, su naturaleza sincronizada y el estado de debilidad de las principales instituciones financieras del mundo, existe en torno de las perspectivas futuras un nivel de incertidumbre mucho mayor que el acostumbrado.
El reciente brote de una novedosa forma de influenza en México sirve para recordarnos (ver el recuadro) que la economía mundial se encuentra en una conyuntura particularmente vulnerable, en la que un suceso que en otro momento habría acarreado consecuencias económicas relativamente menores podría tener un impacto mucho más amplio.

No toda la incertidumbre se refiere a la posibilidad de un crecimiento más lento, si bien los costos económicos y humanos de una recesión más profunda o prolongada son más preocupante.
Un escenario positivo considera la posibilidad de que la confianza del sector privado y el sector financiero responda con mayor robustez y rapidez de lo que se asume en las consideraciones básicas.

Bajo tales circunstancias, los estímulos fiscales y monetarios ya instaurados podrían provocar una recuperación más rápida de lo previsto, lo cual podría volver a desatar presiones inflacionarias.
En este escenario, las autoridades se verían forzadas a responder con un endurecimiento relativamente rápido de las políticas públicas, lo que podría inducir una segunda ronda de crecimiento inferior al potencial hacia el final del periodo de proyección.

El principal riesgo por el lado negativo en este pronóstico es que los efectos de la crisis financiera sobre la confianza y la riqueza sean mucho más persistentes de lo que se asume en las consideraciones básicas, y que los esfuerzos de consolidación de los bancos restrinjan el crédito en forma más duradera.
En este escenario, los "efectos de la segunda ronda" se intensifican, entre ellos el creciente desempleo y la quiebra de empresas que podrían haber sobrevivido a una recesión y desempleo más leves.

En lugar de recuperarse un poco durante 2010, la inversión mundial podría caer otro 5.5 por ciento, dándose las contracciones más agudas en los países que experimenten las reversiones más marcadas en los flujos de capital y en la confianza de los inversionistas.

En este escenario, el proyectado repunte en el consumo privado sería mucho más débil, a causa de la mayor lentitud en el crecimiento del ingreso y al aumento del ahorro, notablemente en países de ingreso alto y medio, donde los hogares tienen un ingreso más discrecional con el cual maniobrar.
En consecuencia, en vez de repuntar como se indica en las consideraciones básicas, el comercio global continuaría decayendo, y se intensificarían las presiones sobre los países de ingreso medio más vulnerables (los que tienen déficit de cuenta corriente superiores a 10 por ciento del PIB).

En el escenario de recesión prolongada reportado en la tabla presentado aquí, esto causaría severas crisis en los tipos de cambio, caracterizadas por fuertes depreciaciones y reducciones aún más significativas del gasto interno en muchas economías.

En general, este escenario implica que la caída en la producción mundial en 2009 sería más profunda que lo indicado en las consideraciones iniciales porque la recuperación esperada en la segunda mitad no acabaria de materializarse.
La producción se estancaría en 2010, antes de repuntar en 3 por ciento en 2011.

Los volúmenes mundiales de comercio retrocederían otro 4.7 por ciento en 2010, lo cual los llevaría casi 17 por ciento abajo de los niveles de 2008.

En este escenario, el PIB de los países en desarrollo registraría un incremento muy modesto de 2 por ciento en 2010, en el que el grueso del desempeño más débil se concentraría en Europa y Asia central, donde se proyecta que el PIB descienda 1.5 por ciento más.
No todos los países de la región se verían igualmente afectados, y la proyección es que varios (como Latvia, Lituania y la Federación de Rusia) experimenten un crecimiento más fuerte que en 2009 aun en este escenario pesimista.



Recesión persistente
(Variación porcentual respecto del año anterior, salvo tasas de interés y precios del petróleo.)
2007 2008e 2009p 2010p 2011p
Situación mundial
Volumen del comercio mundial 7.5 3.7 -11.9 -4.7 5.8

Crecimiento del PIB real a
Mundo 3.8 1.9 -3.6 -0.4 3.0
Partida informativa: Mundo (ponderación PPA) b 5.0 3.0 -2.4 0.2 3.8
Países de ingreso alto 2.6 0.7 -4.8 -1.2 2.2
Países de la OCDE 2.5 0.6 -4.8 -1.2 2.1
Zona euro 2.7 0.6 -5.3 -2.8 1.7
Países no pertenecientes a la OCDE 5.6 2.4 -5.8 -1.2 4.2
Países en desarrollo 8.1 5.9 0.5 2.0 5.5
Asia oriental y el Pacífico 11.4 8.0 4.2 3.9 7.5
Europa y Asia central 6.9 4.0 -5.8 -1.5 3.0
América Latina y el Caribe 5.8 4.2 -2.7 0.2 3.1
Oriente Medio y Norte de África 5.4 6.0 3.0 3.4 4.5
Asia meridional 8.4 6.1 4.0 4.7 7.6
África al sur del Sahara 6.2 4.8 0.2 0.6 5.3

Partidas informativas
Total países en desarrollo
excluídos los países en transición 8.2 5.9 1.2 2.4 5.7
excluídos China e India 6.1 4.5 -2.2 0.3 3.7
Fuente: Banco Mundial.
Notas: PPA = paridad del poder adquisitivo; e = estimado; p = previsto
a. PIB en dólares constantes de 2000; precios y tasas de cambio a valor de mercado de 2000.
b. PIB medido según ponderación PPA de 2000.

Crisis en Oriente Medio y Norte de África

Oriente Medio y Norte de África ha sido una región menos directamente afectada por la escasez de crédito que otras.
Pero los mercados locales de acciones y propiedades han recibido intensas presiones, y el crecimiento más débil del PIB y de los flujos de inversión extranjera directa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo ha incidido negativamente sobre el nivel de actividad entre los países en desarrollo de la región.

Además, el colapso efectivo del crecimiento en la Zona euro (mercado crítico de exportación para la región) ha ocasionado fuertes descensos en las exportaciones no petroleras, las remesas y la renta del turismo, lo cual reduce las perspectivas para las economías más diversificadas.
Se prevé que las remesas, las exportaciones de servicios y los flujos de IED a la región experimentarán una caída más o menos fuerte como proporción del PIB desde su punto más alto de 9.5 en 2007 a 7.2 por ciento hacia 2011.

Se proyecta que el crecimiento se reduzca a la mitad, a 3.1 por ciento, en 2009, desde el fuerte avance de 6 por ciento que tuvo en 2008.

Los ingresos fiscales y los gastos en países exportadores de petróleo se verán adversamente afectados por el fuerte descenso en los precios del petróleo.
Se estima que los ingresos petroleros entre los exportadores en desarrollo caerán en picada de 320 mil millones de dólares en 2008 a 140 mil millones de dólares durante 2009, variación equivalente a 28 por ciento del PIB regional.

Si bien la reducción en los precios de alimentos y el petróleo debería aumentar los ingresos entre los importadores de alimentos y petróleo de la región, no será suficiente para contrarrestar la fuerte caída de los volúmenes de exportación y de los ingresos por servicios internacionales causada por la profunda recesión en la Zona euro.
En consecuencia, se proyecta que los balances de cuenta corriente sufrirán deterioro.

Se espera que la recuperación en los países en desarrollo de Oriente Medio y Norte de África sea menos vigorosa que en otros lugares, en parte porque la desaceleración ha sido menos pronunciada y porque se prevé que la demanda y los precios del petróleo permanecerán bajos.
Se proyecta que el crecimiento se eleve de apenas siete décimas de un punto porcentual en 2010 a 3.8 por ciento antes de mejorar hasta alcanzar una tasa de 4.6 por ciento hacia 2011.

Las economías diversificadas deberían tener un repunte del crecimiento mayor que las economías en que el petróleo es un factor dominante durante 2010-11, a medida que el conjunto de factores que restringió su crecimiento se vuelva más favorable.

Crisis en Europa y Asia central

Europa y Asia central ha sido la región más adversamente afectada por los acontecimientos recientes, y las economías de la región pueden ser las que estén en mayor riesgo.
Desde el fin de la Guerra Fría, el crecimiento en la región se ha apoyado en gran medida en los crecientes vínculos comerciales y en inversiones de la Unión Europea (en especial en lo que respecta a los países de Europa central y oriental).

En consecuencia, la abrupta reversión de flujos de capital y el debilitamiento de la demanda de exportaciones es un golpe particularmente duro.
El abrupto descenso de la actividad económica en Rusia también ha producido considerables efectos de derrame en la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

Las condiciones se han vuelto más difíciles por los grandes déficits de cuenta corriente que evolucionaron durante este periodo y para los cuales el financiamiento ahora parece escaso.
Muchos países entraron en la crisis financiera mundial con déficits de cuenta corriente de más de 10 por ciento del PIB, lo que los hizo especialmente vulnerables a una reversión de los flujos de capital.

Aumentar más la deuda exterior se ha vuelto problemático, y cumplir con las obligaciones de pago de la deuda a corto plazo podría tornarse difícil en ciertos países.
El proceso de ajuste es duro en especial porque las exportaciones a la Zona euro están en descenso, y porque caen los ingresos del petróleo, los cuales impulsaron la demanda y las remesas en la CEI.

Las monedas de varias economías de la región están bajo presión y varios países han buscado la asistencia del FMI para prevenir una crisis seria.
En hogares y empresas, la acumulación de grandes niveles de deuda denominada en monedas extranjeras eleva el riesgo de incumplimiento y de dificultades sistémicas potenciales en caso de movimientos adversos en los mercados de divisas.

Bajo estas complicadas circunstancias, se proyecta que la producción de la región caerá 4.7 por ciento en 2009 y tendrá una recuperación apenas modesta en 2010, al crecer en 1.6 por ciento.
La continuación del ajuste y los efectos negativos sobre la riqueza sugieren que aun en 2011 el crecimiento de 3.3 por ciento estará por debajo de la tasa potencial de la región, y es probable que se avance poco en reducir el desempleo

Recuperación de la crisis

La proyección de base presentada en esta edición de Financiamiento del Desarrollo Mundial se caracteriza por una lenta recuperación de la profunda recesión actual.
Es probable que los principales factores cíclicos que hicieron tan pronunciada esta caída —fuerte descenso en la inversión, rápido crecimiento de los ahorros precautorios, uso de inventarios más que de nueva producción para enfrentar la demanda y aplazamiento de las adquisiciones de productos duraderos— se aligeren en la segunda mitad de 2009 e impulsen el crecimiento hacia territorio positivo en 2010.

Las medidas de recorte de costos y reducciones de inventarios siguen su curso, y en algún momento las empresas dejarán de disminuir sus existencias y comenzarán a recibir pedidos de nueva producción industrial para atender la demanda subyacente.

En países de ingreso alto, la demanda de los consumidores y los pedidos de manufacturas ya han mejorado o mejoran, si bien los datos disponibles por el momento no muestran un vuelco similar en la demanda de inversión.
Estos impulsores normales de la recuperación cíclica se amplificarán a medida que las medidas de estímulo monetario y fiscal ya adoptadas tengan efecto durante la segunda mitad de 2009, elevando directamente la demanda de consumo e inversión mediante el gasto y las transferencias públicas, e indirectamente mediante tasas de interés muy bajas.

Sin embargo, se prevé que la esperada recuperación será mucho menos vigorosa de lo normal.
La gran amenaza de activos devaluados y préstamos en situación irregular limitará el alcance del sector bancario para financiar nueva inversión y gasto de consumo.

La consolidación del sector bancario, combinada con el creciente desempleo, los efectos negativos sobre la riqueza y el aumento en la aversión al riesgo, gravitarán sobre el crecimiento en todo el periodo de pronóstico.
Como el crecimiento del PIB sólo alcanzará su potencial hacia 2011, continuarán aumentando la brecha de producción (diferencia entre el PIB real y su potencial), el desempleo y las presiones desinflacionarias.

Pese al principio de una recuperación en la segunda mitad del año, se proyecta que el PIB mundial se contraiga a una tasa sin precedentes de 2.9 por ciento en el conjunto de 2009 (el primer descenso en la producción mundial desde la década de 1960 y probablemente desde la Segunda Guerra Mundial).12
Se espera que después la producción se eleve en un modesto 2 por ciento y 3.2 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente.

Luego de una caída proyectada de 10.4 por ciento en 2009, las estrictas condiciones de financiamiento y la abundante capacidad disponible deben mantener los aumentos de la inversión mundial en un modesto 2 por ciento y en 4.7 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente.
En parte por la alta proporción de los bienes de inversión en el intercambio mundial de mercancías, se espera que el comercio mundial de bienes y servicios se reduzca en una porcentaje sin precedentes de 9.7 en 2009, antes de elevarse a una tasa de incremento de 3.8 por ciento y 6.9 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente.13



Se proyecta que el PIB en países de ingreso alto caerá 4.2 por ciento en 2009, y sólo tendrá una modesta recuperación a un ritmo de 1.3 por ciento en 2010 y de 2.4 por ciento en 2011.
Pese al retorno a un crecimiento positivo, estas economías permanecerán deprimidas incluso en 2011.

El desempleo apenas comenzará a declinar para esas fechas, y la brecha de producción, la diferencia entre la capacidad productiva de una economía y el nivel real de la demanda, probablemente habrán llegado a alrededor de 6 por ciento del PIB.

Las perspectivas de los países en desarrollo son de una desaceleración igualmente intensa de 4.7 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB en 2009.
Se proyecta que el PIB combinado de todos los países en desarrollo se eleve sólo 1.2 por ciento, o sólo 0.1 por ciento per cápita.

Aparte de China e India, se proyecta que la producción económica en el mundo en desarrollo caerá 1.6 por ciento, o 2.9 por ciento per cápita.
Se proyecta que el PIB descenderá en dos regiones en desarrollo: en 2.3 por ciento en América Latina y el Caribe y en 4.7 por ciento en Europa y Asia central.

Se proyecta que la recuperación de la producción en países en desarrollo sea aún más lenta que en los de ingreso alto.
Se espera que el crecimiento del PIB aumente sólo 4.4 por ciento en 2010 y 5.7 por ciento en 2011, pues el nivel de actividad aún debil en los países de ingreso alto frena el crecimiento, y los flujos de capital hacia los países en desarrollo permanecen aproximadamente a la mitad de los niveles anteriores a la crisis (ver capítulo 2i).

En este deteriorado entorno general, se proyecta que los precios de los productos básicos se recuperen sólo con lentitud.
Luego de reducirse a la mitad en 2009, se pronostica que los precios del petróleo se elevarán en menos de 10 por ciento interanual en el periodo 2010-11, ya que la demanda de petróleo aumenta con lentitud y el persistente exceso de capacidad evita cualquier retorno a los niveles de precios de la primera mitad de 2008.

La recuperación en el precio de los metales y minerales será incluso más lenta, en tanto se proyecta que los precios agrícolas se mantengan estables en el periodo 2010-11 (luego de la reducción de 21 por ciento prevista para 2009).
Así, se espera que los países productores de productos básicos (aparte del petróleo) vean un continuo descenso en sus términos de intercambio respecto de los bienes manufacturados.



12 Los cálculos del PIB global antes de 1960 son complicados porque antes de esa fecha grandes partes del mundo no estaban cubiertas por estadísticas de cuenta nacionales, y de hecho muchas regiones en desarrollo aún no emergían del gobierno colonial. Maddison (2004) ha hecho un valeroso esfuerzo por estimar el PIB global durante este periodo y aun anteriores.
13 La proyección para 2009 es consistente en términos generales con el recientemente reportado pronóstico de la Organización Mundial del Comercio de un descenso de 9 por ciento en el comercio de mercancías. El valor reportado aquí es más alto sobre todo porque incluye el crecimiento en servicios comerciados internacionalmente, los cuales son mucho menos cíclicamente susceptibles que los bienes solos.

Perspectiva incierta a medio plazo

as perspectivas de recuperación de la economía mundial son inusualmente inciertas.
La fuerte caída en el PIB mundial, la producción industrial y el comercio en el cuarto trimestre de 2008, y el persistente deterioro en el primer trimestre de 2009, no tienen precedentes en los tiempos modernos.

Lo mismo ocurre respecto de la magnitud con la cual el ciclo se ha sincronizado en todo el planeta.
La fragilidad de los bancos y otras instituciones financieras complica aún más la evaluación del momento y la manera en que la recuperación cobrará forma.

Si bien existen signos incipientes de estabilización de la actividad en Estados Unidos (recuperación de la demanda de los consumidores, aumento en las ventas de vivienda, repunte del mercado bursátil) y de recuperación en China (incremento de la producción industrial, aceleración de la provisión de crédito y fuertes aumentos en el gasto público), también existen amplios indicadores de que la recesión se profundiza y extiende.
El desempleo aumenta, los precios de la vivienda continúan en descenso, lo cual añade efectos negativos sobre la riqueza.

Y, si bien ningún banco importante ha quebrado de octubre de 2008 en adelante, y muchos reportaron ganancias positivas en el primer trimestre de 2009, continúan en el orden del día las enormes pérdidas registradas (FMI 2009b), así como la reestructuración, la consolidación y la intervención gubernamenta.

La cuenta corriente

La reducción en los precios del petróleo y otros productos básicos ha mejorado los términos de intercambio para muchos países en desarrollo.
Para los que importan petróleo, los precios menores de las importaciones y mayores de las exportaciones han incrementado los ingresos en alrededor de 1.2 por ciento del PIB entre 2009 y 2008.

En países como Fiji, Jordania y las Seychelles, el impacto estimado de estos cambios de precio supera 10 por ciento de su PIB.
Otros países con mejoras en sus términos de intercambio (más del 5 por ciento de su PIB) son Nicaragua, la República de Kirguistán, Togo, Honduras, Líbano y Dominica.

Los efectos sobre los términos de intercambio entre principios de 2009 y el precio promedio de 2008 son más pronunciados en los países exportadores de petróleo.
En promedio, se proyecta que las economías en desarrollo exportadoras de petróleo sufrirán pérdidas en términos de intercambio equivalentes a 6.8 por ciento de su PIB.

Las mayores pérdidas de ingresos serán para Guinea Ecuatorial, la República del Congo, la República Islámica de Irán y Azerbaiyán, representando alrededor de la cuarta parte de su PIB.

En los países exportadores de metales, el deterioro en términos de intercambio ha sido menos marcado pero sigue siendo grande, en parte porque el descenso en los precios de los alimentos y los combustible ha compensado algunas de las pérdidas en términos de intercambio originados en la baja en el precio de los metales.11
En comparación con 2007 —cuando los precios de los productos básicos estaban más cerca de sus niveles actuales—, todos estos efectos en términos de intercambio son mucho más modestos.

El impacto de la baja de precios de los alimentos en los términos de intercambio será relativamente pequeño en la mayoría de las economías, porque la mayor parte de los alimentos que se consumen en los países en desarrollo se producen localmente.
Las excepciones tienden a ser pequeñas economías isleñas y otros países en los cuales los alimentos constituyen una porción grande de las importaciones generales de mercancías (como Benín, Comoras, Eritrea, Haití, Senegal, Somalia y la República de Yemen).

La región donde se prevén las mayores pérdidas es Oriente Medio y Norte de África, que se proyecta sufrirá un descenso en términos de intercambio de cerca de 12 por ciento del PIB en 2009, seguida por África al sur del Sahara, donde la caída será de 6.1 por ciento.
En contraste, tanto Asia meridional como Asia oriental y el Pacífico —regiones que dependen mucho de las importaciones petroleras— registrarán las mayores ganancias en términos de intercambio: 2.7 y 1.7, respectivamente.



11 Los metales representan la mitad de los ingresos por exportación de mercancías en países como Chile, Guinea, Jamaica, Kirguistán, Mali, Mauritania, Mongolia, Mozambique,

Los desequilibrios mundiales

La crisis ha contribuido mucho a disminuir —en forma desordenada, hay que reconocerlo— muchas de las tensiones que la precipitaron.
En los últimos años, el fuerte aumento de los ahorros en Estados Unidos ha reducido en gran medida la magnitud de los desequilibrios mundiales, que se habían caracterizado por déficits muy altos en cuenta corriente en ese país y superávits en otras partes, sobre todo en China.

El déficit en cuenta corriente estadounidense ha disminuido a un estimado de 3.5 por ciento del PIB en el primer trimestre de 2009, desde menos del 6 por ciento durante el curso de 2007; y el superávit comercial de China, aunque todavía muy alto, también se ha reducido como proporción del PIB.

La baja de precios de los productos básicos ha reducido los superávit en cuenta corriente de los exportadores de petróleo y los déficits de los importadores.
Se proyecta que los balances de cuenta corriente de los países en desarrollo exportadores de petróleo pasen del superávit de 6.3 por ciento del PIB durante el auge de los productos básicos de 2005-08 a un superávit de 1.2 por ciento en 2009-10.

Si bien el incremento en los ahorros y la baja en las tasas de interés en Estados Unidos han contribuido a reducir su déficit de cuenta corriente, las perspectivas de los desequilibrios a plazo más largo son menos seguras.
Los muy grandes estímulos monetarios y fiscales que se han adoptado reducirán los ahorros totales (la suma de ahorro privado y público) en el país, en especial si las autoridades tienen dificultad en dar marcha atrás a los estímulos cuando la economía se recupere.

Además, la expansión monetaria ha regenerado ya las bajas tasas de interés que originalmente contribuyeron al exceso de liquidez.
Si son demasiado expansivas, esas medidas de estímulo podrían regenerar condiciones muy fuertes de demanda y un retorno a tasas bajas de ahorro en Estados Unidos.La reducción en los precios del petróleo y otros productos básicos ha mejorado los términos de intercambio para muchos países en desarrollo.
Para los que importan petróleo, los precios menores de las importaciones y mayores de las exportaciones han incrementado los ingresos en alrededor de 1.2 por ciento del PIB entre 2009 y 2008.

En países como Fiji, Jordania y las Seychelles, el impacto estimado de estos cambios de precio supera 10 por ciento de su PIB.
Otros países con mejoras en sus términos de intercambio (más del 5 por ciento de su PIB) son Nicaragua, la República de Kirguistán, Togo, Honduras, Líbano y Dominica.

Los efectos sobre los términos de intercambio entre principios de 2009 y el precio promedio de 2008 son más pronunciados en los países exportadores de petróleo.
En promedio, se proyecta que las economías en desarrollo exportadoras de petróleo sufrirán pérdidas en términos de intercambio equivalentes a 6.8 por ciento de su PIB.

Las mayores pérdidas de ingresos serán para Guinea Ecuatorial, la República del Congo, la República Islámica de Irán y Azerbaiyán, representando alrededor de la cuarta parte de su PIB.

En los países exportadores de metales, el deterioro en términos de intercambio ha sido menos marcado pero sigue siendo grande, en parte porque el descenso en los precios de los alimentos y los combustible ha compensado algunas de las pérdidas en términos de intercambio originados en la baja en el precio de los metales.11
En comparación con 2007 —cuando los precios de los productos básicos estaban más cerca de sus niveles actuales—, todos estos efectos en términos de intercambio son mucho más modestos.

El impacto de la baja de precios de los alimentos en los términos de intercambio será relativamente pequeño en la mayoría de las economías, porque la mayor parte de los alimentos que se consumen en los países en desarrollo se producen localmente.
Las excepciones tienden a ser pequeñas economías isleñas y otros países en los cuales los alimentos constituyen una porción grande de las importaciones generales de mercancías (como Benín, Comoras, Eritrea, Haití, Senegal, Somalia y la República de Yemen).

La región donde se prevén las mayores pérdidas es Oriente Medio y Norte de África, que se proyecta sufrirá un descenso en términos de intercambio de cerca de 12 por ciento del PIB en 2009, seguida por África al sur del Sahara, donde la caída será de 6.1 por ciento.
En contraste, tanto Asia meridional como Asia oriental y el Pacífico —regiones que dependen mucho de las importaciones petroleras— registrarán las mayores ganancias en términos de intercambio: 2.7 y 1.7, respectivamente.

Políticas económicas

Los gobiernos y los bancos centrales han respondido a la crisis en forma decisiva y útil en general, si bien no siempre bien coordinada u orquestada (el capítulo 3i ofrece una revisión integral de las políticas adoptadas en respuesta a la crisis financiera).
Los países de ingreso alto, donde se debe realizar la mayor parte del ajuste del sector bancario, han expandido el alcance de los esquemas de seguro de depósitos para que cubra depósitos mayores y más nuevas instituciones recapitalizaron algunos bancos, adquirido acciones en otros, extendido la gama de garantías aceptadas como colaterales en créditos del banco central y proporcionado cantidades sin precedentes de financiamiento a sistemas bancarios en general.

Al reducir la incertidumbre de sostener fondos en países de ingreso alto, muchos de estos movimientos han tenido la consecuencia no intencional de incrementar el riesgo relativo de mantener fondos en países en desarrollo.
De tal forma, es posible que hayan contribuido a los egresos de capital de las economías en desarrollo y al incremento observado de las sobretasas de riesgo.

Los gobiernos han ofrecido también garantías a mercados específicos (por ejemplo, Estados Unidos ha ofrecido garantías en títulos respaldados por préstamos para la adquisición de automotores, préstamos por tarjetas de crédito, créditos a estudiantes y ciertos créditos a pequeñas empresas).
No obstante estos esfuerzos y recapitalizaciones del sector privado, se requiere mucha más reestructuración.

El FMI (FMI, 2009b) estima que los pases a pérdida totales relacionadas con la crisis de sector bancario ascenderán probablemente a 4.1 billones de dólares.
De esa cantidad, calcula que los bancos estadounidenses requerirán inyecciones adicionales de capital por 525 mil millones de dólares y que los bancos europeos podrían necesitar hasta 1.27 billones de dólares.

Los países también han respondido aligerando las condiciones monetarias.
Las tasas de interés de referencia han tenido una aguda reducción en todo el mundo y en especial en Estados Unidos.

Entre los países de ingreso alto, las tasas han caído en un promedio de 180 puntos base desde mediados de septiembre de 2008.
La persistencia de débiles condiciones financieras también ha llevado a los principales bancos centrales a adoptar medidas expansivas no convencionales, como compras de valores gubernamentales de largo plazo por la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, intervenciones de la Fed en los mercados hipotecario y de documentos mercantiles, y compras de bonos corporativos y papel comercial por el Banco de Japón.

Como resultado de estos pasos, los balances generales de los bancos centrales se han expandido a un ritmo sin precedente.
La base monetaria estadounidense aumentó de 900 mil millones en septiembre de 2008 a 1.5 billones en febrero de 2009.

Los países en desarrollo también han revertido la postura general de la política monetaria; las tasas de interés se han recortado en tres cuartas partes en los países para los cuales hay datos disponibles.
En consecuencia, la tasa media de referencia en los países en desarrollo se ha reducido de 8.1 por ciento en diciembre de 2008 a 6.6 por ciento a finales de mayo de 2009 (datos más recientes).

Pese a descensos relativamente modestos en las tasas nominales de interés de referencia en los países en desarrollo, las tasas reales han decaído a cerca de 1.6 por ciento en promedio, porque los altos precios de los productos básicos elevaron la inflación en 2008 y la reducción de esos aún debe trasladarse por completo hacia los precios locales).

Hasta ahora, los esfuerzos por apoyar a los bancos han evitado un fuerte descenso en el crédito, aunque ha disminuido el ritmo al que aumenta la concessión de préstamos.
El dinero inyectado al sector bancario ha tenido la intención directa o indirecta de apuntalar el capital y evitar que los bancos se vean forzados a cortar abruptamente los créditos.

Con base en los datos más recientes de que se dispone, el crédito bancario total al sector privado continuó creciendo en todas las principales economías durante el cuarto trimestre de 2008.

De hecho, el volumen de créditos corporativos exitentes se incrementó a tasas de dos dígitos tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido durante el periodo, lo cual posiblemente sugiere que la “escasez de crédito” no fue la razón principal del fuerte descenso en la inversión.
En contraste, en Europa el crédito corporativo se estancó,9 y los datos más recientes sugieren que el crédito en esa región dejó de expandirse en el primer trimestre de 2009.

No está claro si esta desaceleración refleja una demanda más débil de préstamos o una oferta restringida.

Sin embargo, los datos sobre créditos bancarios no capturan la pronunciada caída en la titulización y otras innovaciones financieras que apuntalron el rápido aumento de la liquidez durante 2003-07.
Conforme a un criterio de medida, en los meses anteriores a la crisis los préstamos retenidos como activos titulizados en el “sistema bancario paralelo” (vehículos de inversión estructurados fuera de balance por los bancos) eran más de una vez y media los que estaban en los balances y están incluidos en los datos en la figura presentado aquí (Helleiner, 2009).

Hacia finales de 2008, más de 20 por ciento de la deuda del mercado crediticio privado estadounidense había sido titutlizada (Reserva Federal 2009).

Tipos de cambio e inflación

La intensificación de la crisis financiera, en septiembre de 2008, causó una reversión significativa en los flujos de capital, que se alejaron de los países en desarrollo hacia los de ingreso alto, en especial Estados Unidos.
La necesidad de repatriar activos líquidos para cubrir pérdidas en otras partes y un incremento en la predisposición a invertir localmente por parte de los inversionistas mundiales hicieron que las monedas de casi todas las economías en desarrollo se depreciaran repecto del dólar estadounidense.

El colapso de los precios de los productos básicos también tuvo que ver en la depreciación del tipo de cambio para los países en desarrollo que los exportan, como Argentina, Brasil y la Federación de Rusia, así como para países exporetadores de ingreso alto, como Australia y Canadá.

En los días inmediatamente posteriores a la crisis, sólo unas cuantas monedas se apreciaron o mantuvieron su valor frente al dólar, entre ellas el renminbi chino y las de varios exportadores de petróleo que están ligadas al dólar.
La depreciación en muchos países en desarrollo fue de 20 por ciento o más, pero la magnitud de la depreciación fue mucho menos severa en términos efectivos reales, porque la mayoría de las monedas se depreciaron simultáneamente frente al dólar.7

La depreciación de las monedas de los países en desarrollo ha significado que el precio de muchos productos básicos en moneda local ha caído en forma mucho menos pronunciada que su precio en dólares.
Por ejemplo, los precios en Brasil del trigo y el petróleo comerciados internacionalmente cayeron en 12 y 25 por ciento, respectivamente, entre julio de 2008 y febrero de 2009, en contraste con una caída de 25 y 65 por ciento en términos de dólar.

Además, las depreciaciones han incrementado el costo en moneda local del servicio de la deuda denominada en dólares.
Mientras que la depreciación mejorará la competitividad de los países afectados, el grado en que esto puede traducirse en un aumento de las exportaciones se verá reducido por el estado deprimido de la demanda mundia.

Se debilita la demanda de metales

La mayoría de los precios de metales llegaron a un máximo en marzo de 2008 (los del níquel y el zinc lo alcanzaron mucho antes), pero el colapso del crecimiento económico y, con él, el de la demanda de muchos metales, ocasionó que los precios cayeran mucho más hacia 2009, antes de repuntar un tanto en meses recientes por el fuerte crecimiento de las importaciones en China, sobre todo para reabastecer sus reservas.
Se espera que los precios de los metales permanezcan relativamente estables durante el resto de 2009, pues la mayoría del descenso de 41 por ciento proyectado entre 2008 y 2009 ya ocurrió.

En consecuencia, el gasto en nuevos proyectos de extracción se ha recortado, y la producción declina porque la baja en los precios ha vuelto incosteables muchas minas difíciles de explotar.

La contracción ha conducido a un incremento de la capacidad disponible, la cual puede volver a ponerse en producción con relativa facilidad, y evitaría que los precios suban mucho cuando la demanda se recupere.
Sin embargo, como los precios apenas cubrían los costos de producción, no se esperan mayores descensos en los precios de los metales con la posible excepción del cobre, cuyos precios se mantienen arriba del costo marginal de producción.

Durante el periodo de pronóstico, se espera que los precios de los metales se mantengan en gran medida estables, y que suban a la par de la inflación en 2010, conforme la demanda se recupere.

Productos básicos agrícolas

El mejoramiento de suministros derivados de cosechas favorables ha elevado las reservas mundiales de la mayoría de los productos básicos agrícolas.
Lo anterior, junto con un debilitamiento de la demanda de productos básicos alimenticios en el comercio internacional, ha permitido que los precios retrocedan a sus niveles de diciembre de 2007; las mayores reducciones se han dado en productos agrícolas cuyos precios se habían incrementado al máximo.

En particular, el descenso en los precios del petróleo crudo, aunado a la presión en muchos países europeos para reconsiderar los mandatos de biodiesel, ha reducido el atractivo de utilizar aceites comestibles para la producción de biodiesel y contribuido a un descenso sustancial en sus precios.

En general, han disminuido las preocupaciones por la adecuación de los suministros mundiales de alimentos, y muchas de las prohibiciones a la exportación y los altos impuestos a la exportación que se instauraron durante la subida de los precios de alimentos en 2008 se han eliminado o reducido en forma sustancial.
La mayoría de las variaciones de precio de las materias primas agrícolas reflejan cambios en los precios del caucho, que siguen la trayectoria del precio del petróleo crudo.

El aumento de la producción y el uso más difundido del algodón genéticamente modificado en China e India significaron que el precio del algodón no creció durante el auge, y en meses pasados ha disminuido debido a la débil demanda de importaciones en China, el mayor consumidor (y fabricante de textiles) mundial de algodón.
Los precios de las bebidas se redujeron 30 por ciento entre su pico en junio y diciembre de 2008, pues las reservas tanto de café como de cacao parecen ser amplias.

Mirando hacia adelante, es probable que los mercados agrícolas se mantengan bien abastecidos, y las reservas comienzan a regresar a niveles normales, aunque siempre pueden intervenir los problemas de producción relacionados con el clima (en especial en América del Sur).
Es probable que durante algunos años prevalezcan condiciones más fáciles en los mercados.

En consecuencia, se anticipa que los precios agrícolas promedien 21 por ciento menos en 2009 que en 2008, y que los precios en 2010 se mantengan estables en general.

Los mercados de petróleo

La desaceleración del crecimiento mundial, que precedió por varios meses a la crisis financiera, ocasionó que los precios de los productos básicos comenzaran a caer a mediados de 2008.
El pleno estallido de la crisis y el rápido descenso de la actividad económica a partir de septiembre de ese año aceleraron marcadamente este proceso.

La demanda de la mayoría de los productos básicos (notablemente en los países de ingreso alto y en China) se desaceleró o decreció, en particular en petróleo y metales.

Para diciembre de 2008, los precios del petróleo crudo se habían reducido a 41 dólares por barril, 70 por ciento menos que en el punto más alto alcanzado en julio, en tanto los precios de productos no energéticos, como los alimentos, habían disminuido casi 40 por ciento.
A partir de diciembre, los precios se han estabilizado: los del crudo han subido hasta 58 dólares en promedio en mayo de 2009, y los precios de los alimentos y metales de exportación han aumentado 6 y 7 por ciento, respectivamente.3

La fuerte reducción en los precios del petróleo crudo, desde más de 140 dólares por barril en julio de 2008, reflejó el debilitamiento de la demanda mundial y el relajamiento de ciertas restricciones a la capacidad de refinación4 que habían contribuido a los altos precios de la primera mitad del año.5
La demanda mundial de petróleo crudo cayó 3.6 por ciento entre el primer trimestre de 2008 y el primero de 2009, en los que la demanda en los países de la OCDE cayó 5.1 por ciento.

La caída en la demanda reflejó tanto la reducción de la actividad industrial como los efectos de los altos precios de petróleo durante la primera mitad de 2008.
Si bien la demanda de los países no pertenecientes a la OCDE continuó creciendo durante los primeros tres trimestres de 2008 (arrastrada por fuertes incrementos en Oriente Medio), también se volvió negativa en el primer trimestre de 2009, al reducirse de modo sustancial el crecimiento de la demanda en Oriente Medio y descender en China.



Para el conjunto de 2009 se proyecta que la demanda petrolera caerá en 2.6 millones de barriles diarios, con persistentemente grandes disminuciones en los países de ingreso alto y ligeras reducciones en la mayoría de las regiones en desarrollo.
La producción de miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) está reduciéndose drásticamente, en tanto se prevé que las entregas de países no pertenecientes a ella decaerán 0.3 mb/d este año.

Lo anterior, aunado a expectativas de una lenta recuperación en el crecimiento mundial, ha contribuido a la reciente recuperación de los precios del petróleo.
Se espera que a mediano plazo los precios continúen subiendo a ritmo moderado, ya que el débil avance del PIB mundial y la amplia capacidad disponible impiden un incremento rápido.

El éxito que obtenga la OPEP en recortar la oferta afectará los resultados a corto plazo.
Si los miembros de la OPEP no reducen lo suficiente la producción, los precios podrían caer debajo del promedio previsto de 55.5 dólares el barril en 2009.6

La crisis financiera y la pronunciada disminución en la actividad económica han interferido con el desarrollo de la oferta a largo plazo en el sector de hidrocarburos.
Debido a restricciones financieras algunos pequeños productores se han visto forzados a reducir operaciones, y varios proyectos de inversión de alto costo en el sector se han cancelado o aplazado, notablemente los de arenas petrolíferas en Canadá.

Sin embargo, la inversión proyectada entre las principales compañías se mantiene relativamente alta y se espera que se completen sus proyectos más importantes, por ejemplo los de aguas costeras profundas.

Además, la escasa demanda de inversión ha relajado algunas de las agudas restricciones en el suministro de bienes de inversión (instalaciones petroleras, materiales, equipo especializado y mano de obra calificada) y, en consecuencia, los costos de exploración y explotación han disminuido.
La mayoría de los obstáculos al suministro futuro son restricciones “arriba del suelo” (en oposición a la escasez de petróleo en el subsuelo), tales como acceso a las reservas (tres cuartas partes de las reservas mundiales están controladas por empresas petroleras nacionales), problemas políticos y la renuencia de compañías petroleras nacionales a asociarse con empresas internacionales para facilitar la extracción y descubrimiento de reservas.

Sin embargo, todos los principales países exportadores de petróleo invierten en nueva capacidad, y Arabia Saudita ha reiterado su intención de mantener capacidad excedente.

Las perspectivas a mediano plazo son difíciles de juzgar, y si bien el consenso en la industria es que habrá un nuevo salto en los precios del petróleo, esta escalada no parece probable.
Los precios altos han estimulado el desarrollo de tecnologías alternativas, e impulsado a gobiernos y consumidores a dar un uso más eficiente a la energía.

Los consumidores se alejan de automóviles ineficientes en el uso de combustible, las tecnologías de automóviles híbridos se proyectan a un primer plano, en Estados Unidos se han adoptado recientemente leyes que endurecen las normas de eficiencia energética, y las presiones ambientalistas van en aumento: todo ello, aunado al ritmo modesto de la esperada recuperación, actúa en contra de que la capacidad disponible de más de 6 mb/d de la OPEP se vaya a reabsorber con mucha rapidez.



3 En el mismo periodo, el dólar se apreció contra la mayoría de las divisas, elevándose [4.4] por ciento en el tipo de cambio efectivo real.
4 Las refinerías batallaron para producir suficientes destilados para cumplir las normas de combustible diesel ultrabajo en azufre que se adoptaron recientemente en países de ingreso alto. La falta de capacidad de refinación para producir este destilado a partir de aceites de menor grado incrementó la demanda (y el precio) del petróleo dulce ligero entre [3.2] y [5.1] millones de barriles diarios en el momento más alto.
5 Banco Mundial (2009) ofrece un análisis más en profundidad de las causas de la tendencia ascendente de los precios de productos básicos durante 2008 y sus perspectivas a largo plazo.
6 Los precios durante los cinco primeros meses de 2009 promediaron 46 dólares; así pues, aun si continuaran creciendo desde su nivel de 58 dólares alcanzado a finales de mayo, el precio promedio del petróleo durante todo el año sería menor que su nivel actual.

Reducción de exportaciones

Debido a que el comercio de artículos de consumo duradero y bienes de capital suele ser intenso, el marcado crecimiento del ahorro en las empresas y los hogares durante el cuarto trimestre se tradujo en una caída igualmente pronunciada y rápida en el comercio mundial.
El comercio mundial de bienes, medido en dólares, se redujo 30 por ciento entre septiembre de 2008 y marzo de 2009.

En buena medida, esta caída reflejó el débil intercambio de bienes manufacturados, cuyo valor en dólares disminuyó 33 por ciento en el mismo periodo.

En diciembre de 2008, el volumen de las exportaciones de bienes manufacturados provenientes de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como grupo, fue 10.8 por ciento menor que el de un año antes.2
En los países de la OCDE el valor de las exportaciones de maquinaria y equipo de transporte cayó 12.5 por ciento en diciembre (en comparación con el mismo periodo el año anterior), lo que representó una cuarta parte de la caída total de las exportaciones de bienes.

Esta intensa fuerza contractiva fue amplificada hasta niveles aún no determinados debido a la escasez de financiamiento para el comercio.
Estos préstamos de corto plazo, que por regla general tienen vencimientos de 120 a 180 días, se usan para facilitar las transacciones entre socios distantes con escaso conocimiento o experiencia comercial entre sí.

Aunque este financiamiento cubre sólo entre 10 y 20 por ciento de todo el comercio (la mayoría se realiza con un sistema de “cuenta corriente” entre socios comerciales frecuentes), los créditos a corto plazo para el comercio suelen ser los más importantes para los pequeños y medianos exportadores.

De hecho, se estima que 40 por ciento del comercio regional de Asia oriental y el Pacífico corresponde a este tipo de transacciones, debido en parte a la preponderancia de los pequeños comerciantes.
Investigaciones recientes (Humphrey, 2009) indican que de una muestra de 30 empresas africanas, la falta de financiamiento bancario no ha restringido las exportaciones, aunque la evidencia anecdótica de la misma investigación sugiere que las empresas de África y de América Latina y el Caribe que buscan crear vínculos comerciales han resultado más afectadas por esta carencia.

Como parte de sus esfuerzos por atemperar el impacto de la crisis en los países en desarrollo, el Banco Mundial ha puesto en marcha una serie de iniciativas para reactivar el crédito al comercio exterior (ver Recuadro del Resumen del panorama general).

En general, las economías de ingreso alto y las en desarrollo se encuentran en medio de una recesión pronunciada y sincronizada.
Sin embargo, hay signos tempranos de que la tasa de descenso de la producción se vuelve más lenta.

La confianza del consumidor mejora tanto en los países europeos de ingreso alto como en Estados Unidos, al igual que los indicadores de confianza empresarial que apuntan hacia el futuro.

De manera similar, los datos mensuales más recientes sugieren que probablemente se esté desacelerando la fuerte caída en el crecimiento de las exportaciones de los países del Grupo de los Siete (G-7).
El valor de las exportaciones de bienes en enero y febrero cayó en 3.4 y 2.4 por ciento respectivamente, en contraste con 8.5 por ciento en noviembre y diciembre de 2008; la demanda de los consumidores en Estados Unidos creció en el primer trimestre de 2009 y los datos sugieren que la caída en el mercado de la vivienda en Estados Unidos tal vez haya tocado fondo.

Además, en los países de ingreso alto en Europa y América del Norte gran parte de la demanda se satisface mediante reducciones de inventarios y no de producción, proceso que no puede continuar en forma indefinida y que si terminara podría añadir hasta dos puntos porcentuales al crecimiento del PIB.

Sin embargo, estos signos de recuperación son tentativos, y si hubiera otra ronda de malas noticias, la desconfianza y la incertidumbre podrían empeorar, y ello retrasaría la recuperación.
Por ejemplo, encuestas empresariales sugieren que el crecimiento de la inversión se revertirá en el segundo y el tercer trimestre de 2009.

Pero, durante el cuarto trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009, la demanda de inversión cayó casi 11 por ciento (38 por ciento a tasa anualizada) en Estados Unidos.

Crecimiento mundial

El estallido de la crisis financiera y la incertidumbre derivada de ella provocaron una crisis en la economía real.
Los consumidores empezaron a preocuparse repentinamente por sus perspectivas de empleo; además, enfrentaron encarecimiento y escasez del crédito, por lo que decidieron postergar compras, sobre todo de bienes duraderos como automóviles, refrigeradores y televisores.

De manera similar, las empresas pospusieron proyectos de inversión y prefirieron esperar a ver si dichos proyectos seguirían siendo rentables en las nuevas condiciones de demanda y financiamiento.

Este aumento del ahorro precautorio (y la consecuente reducción de la inversión y del consumo), aunado a costos de financiamiento crecientes y requisitos más estrictos para el otorgamiento de crédito, explica la rapidez sin precedentes con que se contrajo la demanda mundial de productos manufacturados durante el cuarto trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009.
Además, si bien la demanda de los consumidores se ha recuperado y se seguirá recuperando, es poco probable que las tasas de ahorro vuelvan a niveles bajos, porque los hogares seguirán economizando recursos para recuperar parte de la riqueza financiera perdida durante la crisis.

El recorte a la inversión fija fue generalizado. Lo aplicaron los países directamente golpeados por la crisis financiera, los estrechamente vinculados con bancos comerciales y de inversión afectados, y los que resultaron perjudicados indirectamente debido a la caída de las exportaciones.
Para algunas economías, en particular las que tienen grandes déficits en cuenta corriente, estos canales de transmisión resultaron amplificados debido al retroceso de los flujos de capital privado, lo que forzó una caída mucho más abrupta de la demanda interna (ver capítulo 2i).

En el cuarto trimestre de 2008 la inversión cayó en promedio 4.4 por ciento (a una tasa anualizada de 16.5 por ciento) en 27 de 30 países de ingreso alto.
La desaceleración no se limitó a los países de ingreso alto donde se originó la crisis financiera.

En las 25 economías en desarrollo que reportan cuentas nacionales trimestrales, la inversión en el último trimestre de 2008 cayó en promedio 6.9 por ciento, o a un ritmo anualizado de 25.

La demanda de inversión siguió reduciéndose precipitadamente en el primer trimestre de 2009.
En Estados Unidos la inversión cayó a un ritmo anualizado de 37 por ciento, y en Japón, Alemania y Rusia la reducción fue cercana a 30 por ciento (tabla 1.2).

El ahorro de los consumidores repuntó a medida que los hogares recortaron o postergaron gastos fuertes.
En Estados Unidos, la tasa de ahorro personal se incrementó de 0.6 por ciento en 2007 a más de 5.7 por ciento en abril de 2009.

La demanda de productos duraderos de consumo cayó a una tasa anualizada de 22 por ciento en el cuarto trimestre de 2008 en Estados Unidos, y 20 por ciento en los países europeos de ingreso alto.
La demanda mundial de automóviles se desplomó 30 por ciento en ese periodo, lo que obligó a las armadoras de Estados Unidos, Europa y Japón a buscar apoyo financiero de emergencia con sus respectivos gobiernos.

Datos del primer trimestre de 2009 muestran que la demanda de bienes duraderos podría estar estabilizándose e incluso recuperándose, debido en parte a los incentivos financiados por los gobiernos de varios países.
En Estados Unidos, el gasto de los consumidores se incrementó a un ritmo anualizado de 1.6 por ciento en el primer trimestre, impulsado por un repunte anualizado de 9.6 por ciento en el rubro de bienes duraderos.

El descenso en el consumo fue menos pronunciado en otros países, excepto Japón, en parte porque las tasas de ahorro en la mayoría de las economías no estaban tan deprimidas como en Estados Unidos.
No obstante, el crecimiento del desempleo y la recesión ha llevado la confianza de los consumidores a mínimos históricos, lo que, sumado a la pérdida de valor de las acciones y la depreciación de la vivienda, pesa en la demanda del consumo y seguirá pesando por algún tiempo (el valor de los activos de los hogares de Estados Unidos se redujo 14.7 por ciento, o 11.3 billones de dólares, entre el cuarto trimestre de 2007 y el mismo periodo de 2008).

En los países en desarrollo que exportan materias primas, la reducción de ingresos derivada de las bajas cotizaciones de estas mercancías ejerce un efecto similar, aunque la reducción de precios de los alimentos y los energéticos tenderá a fortalecer el poder de compra de los consumidores en los países importadores de materias primas.

Efectos de la crisis

Lo que empezó en el verano de 2007 como un prolongado periodo de turbulencia financiera causada por las pérdidas del mercado hipotecario de alto riesgo en Estados Unidos se convirtió, a mediados de septiembre de 2008, en una crisis financiera generalizada y de escala mundial, precipitada por la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers.
El descubrimiento de que un actor clave del sistema financiero internacional podía quebrar estremeció por igual la confianza de banqueros, inversionistas y hogares, y los efectos se extendieron con rapidez en la economía mundial.

La pérdida inicial de confianza en el sistema financiero provocó una escasez de liquidez en el mercado interbancario (estos sucesos y sus efectos sobre los flujos de capital hacia los países en desarrollo se analizan con más detalle en el capítulo 2).
Los bancos se volvieron extremadamente reticentes a prestarse entre sí y la liquidez se agotó con prontitud, lo cual provocó que el diferencial entre las tasas de interés que los bancos se cobran entre sí en créditos a un día (LIBOR, London Interbank Offer Rate) y lo que esperaban pagar a los bancos centrales (tasa de interés de fondos gubernamentales, OIS, por las siglas en inglés de overnight index swap) repuntara a niveles sin precedentes.

Esta situación agudizó la incertidumbre sobre el futuro y los temores de que la crisis pudiera causar una recesión profunda o incluso una depresión.
Por ejemplo, en septiembre de 2008 los principales medios impresos en inglés publicaron alrededor de 4,500 noticias sobre la crisis financiera y sus posibles efectos perniciosos.

La súbita falta de liquidez y la creciente incertidumbre cambiaron asimismo el valor del riesgo en toda la economía, lo que ocasionó un incremento sustancial en los diferenciales de tasas de interés de los activos de mayor riesgo, incluidos los bonos de empresas de países en desarrollo y de ingreso alto y, en menor medida, de la deuda soberana de los estados.

La mayor aversión al riesgo, el replanteamiento de las perspectivas de crecimiento y el hecho de que empresas e inversionistas de los países de ingreso alto necesitaban fortalecer sus balances financieros dieron lugar a una repatriación generalizada de capitales desde los países en desarrollo.
En consecuencia, los mercados bursátiles de todo el mundo perdieron entre 40 y 60 por ciento de su valor en dólares. Las monedas de casi todos los países se devaluaron frente al dólar estadounidense, lo que implicó una enorme pérdida en la riqueza mundial.

Sucesivas intervenciones de autoridades en los países de ingreso alto de Europa y América del Norte (incluidos los significativos esfuerzos de la Reserva Federal de Estados Unidos para mediar directamente entre los bancos) han ayudado a restablecer la liquidez de corto plazo.



Para mediados de mayo, los diferenciales de las tasas interbancarias en Estados Unidos habían bajado 350 puntos base, en comparación con los niveles de septiembre de 2008, y en la Zona euro la reducción fue de unos 200 puntos base.
Estos resultados, además del hecho de que no ha habido más quiebras de grandes instituciones financieras ni crisis monetarias graves, han generado un entorno casi de estabilidad e incluso cierta mejoría financiera desde marzo de 2009.

Los diferenciales de tasas de los bonos de países en desarrollo se han reducido (ver la tercera figura), y los mercados ahora distinguen mejor los riesgos para cada país.
Al mismo tiempo, los indicadores de los mercados bursátiles recuperan terreno en varios países.

Sin embargo, la situación aún es tensa y los mercados siguen nerviosos.
Las tasas interbancarias siguen por arriba de niveles históricos, y el FMI calcula que sólo un tercio de todas las pérdidas del sector financiero han quedado registradas en esta etapa (FMI, 2009b).

De manera similar, los diferenciales de tasas en los países en desarrollo siguen siendo altos y, si bien las tasas de referencia que sirven de base para calcularlos han disminuido en respuesta al relajamiento de las políticas monetarias en los países de ingreso alto luego de la crisis, los rendimientos y los costos de financiamiento para empresas de países en desarrollo han tenido un incremento sustancial (en algunos casos se han duplicado), lo que puede tener repercusiones importantes en la sostenibilidad de la deuda y la rentabilidad de inversiones futuras.

La crisis financiera

La crisis financiera que estalló en septiembre de 2008 —luego de más de un año de inestabilidad financiera— se ha convertido en una crisis mundial de la economía real.
La actividad económica en países tanto de ingreso alto como en desarrollo se desplomó intempestivamente en el último trimestre de 2008 y el primero de 2009.

El desempleo va en aumento y la pobreza ha comenzado a incrementarse en las economías en desarrollo, lo que ha traído consigo un considerable deterioro de las condiciones de vida de los más pobres y vulnerables del mundo.

El estallido de la crisis financiera provocó una amplia liquidación de inversiones, una pérdida sustancial de la riqueza en todo el mundo, mayores restricciones en el otorgamiento de créditos y un crecimiento generalizado de la incertidumbre.
Costos más altos en los préstamos y mayores restricciones en las condiciones crediticias, junto con la mayor incertidumbre generaron una huída hacia la calidad, provocaron que las empresas redujeran sus gastos de inversión y que los hogares pospusieran la compra de productos costosos.

Este rápido crecimiento del ahorro precautorio condujo a una abrupta reducción de la inversión mundial, la producción, el comercio y el producto interno bruto (PIB) durante el último trimestre de 2008, tendencia que continuó en el primer trimestre de 2009.
Las caídas más severas de la actividad económica se concentraron en países especializados en la producción de productos duraderos y bienes de capital, y en países con serias vulnerabilidades macroeconómicas preexistentes.

Este contexto internacional tan repentinamente débil aceleró el desplome del precio de los productos básicos que comenzó a mediados de 2008.
Para finales de mayo de 2009, las cotizaciones del petróleo estaban 60 por ciento por debajo de su nivel máximo, y los precios de los productos no petroleros, incluidos los alimentos básicos que cotizan en los mercados internacionales, perdieron 35 por ciento.

Los bajos precios de los alimentos y los combustibles amortiguaron en cierta medida la pobreza generada por la reducción de la actividad económica y ayudaron a reducir las presiones en la cuenta corriente de los países en desarrollo importadores de petróleo; al mismo tiempo, en países en desarrollo exportadores de crudo causaron reducciones del superávit que en algunos casos llegaron a 17 por ciento del PIB.



Las medidas políticas para hacer frente a la crisis se tomaron con rapidez y, aunque no en todos los casos estuvieron bien coordinadas, hasta ahora han logrado contener el incumplimiento de instituciones financieras, lo que a su vez ha impedido un colapso mucho más grave de la producción.
De no ser por el apoyo del sector público, las enormes pérdidas que han sufrido los bancos de inversión y otras instituciones habrían forzado a la banca comercial a recortar abruptamente el crédito, lo que habría obligado a las empresas a reducir aún más sus inversiones y producción.

En cambio, el crédito bancario siguió creciendo hasta hace muy poco, aunque mucho menos rápidamente que en el pasado. Estas medidas han tenido costos.

Estas medidas han tenido un costo.
Se prevé que en 2009 el saldo fiscal se deteriorará en alrededor de 3 por ciento del PIB en los países de ingreso alto, y en cerca de 4.4 por ciento en el PIB de los países en desarrollo.

A largo plazo, el aumento de la deuda de los países de ingreso alto puede aumentar los costos de financiamiento y a la larga desplazar a gobiernos y empresas de países en desarrollo que busquen crédito.

El desplome de la actividad económica, combinado con un muy deteriorado flujo de capitales a los países en desarrollo, coloca a muchos países de ingreso medio y bajo en graves dificultades financieras.
Muchos países enfrentan problemas para captar suficientes divisas mediante exportaciones y préstamos a fin de cubrir la demanda de las importaciones.

Se calcula que la diferencia entre los requerimientos de crédito en los países en desarrollo y las entradas netas de capital se ubicará entre 350 mil y 635 mil millones de dólares (ver capítulo 3i).

Muchos países cubren esta brecha financiera con las reservas internacionales acumuladas en mejores tiempos.
Sin embargo, la sostenibilidad de esta estrategia es incierta.

Desde septiembre de 2008, 16 países han consumido 20 por ciento o más de sus reservas de divisas, y en 18 países el saldo actual de las reservas cubre menos de cuatro meses de importaciones.

El riesgo de ampliar el déficit en cuenta corriente y agravar el desequilibrio fiscal es más grave en Europa y Asia central, en parte porque se prevé que la recesión será más profunda en esas regiones, y también porque muchos países entraron en la crisis con déficits de cuenta corriente de dos dígitos (como proporción del PIB) y/o sus gobiernos están sumamente endeudados.
Si, como todo parece indicar, no habrá financiamiento disponible para estas economías, se requerirá una fuerte contracción de la demanda interna y una depreciación del tipo de cambio para restablecer los saldos externo e interno.



A pesar de la rápida reducción del PIB en los países de ingreso alto durante el primer trimestre de 2009, diversos indicadores apuntan hacia el comienzo de una recuperación económica.
Entre ellos destacan la estabilización e incluso el repunte de los mercados bursátiles mundiales, una modesta mejoría de las exportaciones en varios países, una recuperación del consumo y los efectos —aún por verse— de las medidas fiscales discrecionales aplicadas para estimular la demanda.

Aunque por el momento los indicadores de alta frecuencia varían notoriamente en cada país, los datos correspondientes a Estados Unidos y China apuntan más a una recuperación que los provenientes de países de Europa occidental y otras regiones en desarrollo.

Además, varios factores dan cuenta de debilidades persistentes.
El desempleo sigue creciendo en todo el mundo, los precios de la vivienda en muchos países se mantienen a la baja (lo que se suma a los efectos negativos sobre la riqueza), los balances generales de la banca son frágiles y se requiere avanzar mucho más en la consolidación y la recapitalización.

Por ello, persiste una gran incertidumbre sobre la duración y la fuerza de la recuperación de la economía mundial.

Sin duda, numerosos países enfrentan crecientes presiones sobre sus monedas y sectores bancarios.
Muchos países en desarrollo de ingreso alto y medio ya firmaron contratos especiales de préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para impedir que el deterioro de sus cuentas externas y de su situación fiscal se salga de control.

El panorama presentado en esta edición de Financiamiento para el desarrollo mundial muestra una recuperación mucho más lenta que durante una recesión normal, en parte porque esta contracción surge tras una crisis financiera —que tiende a ser más profunda y duradera que las normales— y porque la contracción ha afectado prácticamente al mundo entero, lo cual se aleja del escenario más común, en el cual el problema se limita a un área geográfica y la recuperación se logra en parte mediante las exportaciones a países más sanos y de crecimiento más rápido.
En este escenario, el PIB mundial, que experimentó una caída récord de 2.9 por ciento en 2009, tendrá una modesta recuperación de 2 por ciento en 2010, y de 3.2 por ciento para 2011 (Tabla del Resumen del panorama general).

Se prevé que la consolidación del sector bancario, la persistencia de efectos negativos sobre la riqueza, las elevadas tasas de desempleo y la aversión al riesgo serán un lastre para la demanda durante todo este periodo.

Entre los países en desarrollo, las tasas de crecimiento serán más altas (debido a una sólida productividad subyacente y al crecimiento demográfico), pero permanecerán igualmente atenuadas a 1.2, 4.4 y 5.7 por ciento de 2009 a 2011, respectivamente.
Si se consideran las pérdidas de producción ya absorbidas y el hecho de que el PIB sólo alcanzará su tasa de crecimiento potencial en 2011, se prevé que la brecha de producción (o la diferencia entre el PIB real y su potencial), el desempleo y las presiones deflacionarias seguirán presionando a través del periodo proyectado.

Es posible que ocurra una recuperación más robusta, impulsada por las sustanciales iniciativas fiscales, monetarias y sectoriales que se han emprendido.
Pero también existe la posibilidad de un resultado mucho menos favorable.

En este último escenario, el freno del sector financiero sobre el crecimiento económico, factor clave en el escenario de referencia, se prevé más intenso; al mismo tiempo, la confianza se debilitará aún más, lo que impedirá que se recuperen la inversión y el gasto en el consumo, que conducirá a un crecimiento más lento.
Además, las presiones sobre las cuentas corrientes, exacerbadas por una recuperación más lenta, podrían llevar a varios países (principalmente en Europa y Asia central) a realizar ajustes mucho menos ordenados, caracterizados por una sustancial devaluación de sus monedas y dolorosos recortes en la demanda interna.

Cartas amenaza por impagos

Este tipo de cartas son perfectamente lícitas pero también hay que seguir un orden en las reclamaciones de impago antes de amenzar al cliente. Si el problema es de la empresa, el cliente se puede dar de baja ipso-facto de los servicios y de paso poner la empresa a parir y con razón. Veamos algunos detalles a seguir previos a la carta-amenza.

Comprobar siempre la forma de pago. En este caso, Carpintier dice que él cuenta con las facturas domiciliadas. ¿Ha cobrado la empresa por banco o se han devuelto los recibos? Es decir, ¿hemos cobrado adecuadamente? ¿es culpa del cliente o de una administración deficiente en nuestros sistemas?. En este caso particular, me inclino por un fallo garrafal en la administración de la empresa.

¿Podemos soportar ese medio de cobro? En algunas empresas, determinados medios de cobro presentan elevados costes financieros o imposibilidad material para llevarlos a cabo. Pensemos por ejemplo en los costes de transacción de Paypal que son elevados para el cobrador o la imposibilidad de domiciliar recibos a nivel europeo, aunque este punto se solventará próximamente.

En estos casos, hay que hablar con los clientes o proponer medios de pago alternativos, bien tarjetas de crédito, transferencia o similar. Pero el punto básico es ¿has hablado con el cliente antes de amenzarlo?

Es norma común reclamar amistosamente, por al vía de comunicación habitual el pago de las facturas pendientes o la comunicación de falta de pago por el motivo que sea. No podemos matar moscas a cañonazos y mandar al cobrador del frac antes siquiera de haber mandado un correo electrónico. Sólo conseguimos imagen de cuatreros y perderemos clientes.

Las causas de morosidad

Este estudio es sumamente ilustrativo sobre las principales causas que nos podemos encontrar por parte de empresas morosas y bien es cierto, que conforme voy relatando es post se me vienen a la mente nombres de empresas que en algún momento han tenido este comportamiento.

Las causas de morosidad están agrupadas en siete categorías, abarcando desde la empresa selectiva a la empresa nómada. Vamos a los resultados porcentuales y sus motivos:

Selectiva —> 24%: escoge la prioridad y orden de las facturas a pagar. Primeramente paga las facturas de los proveedores clave para su actividad, seguidamente las que pudieran tener repercusión directa en su imagen y finalmente abona facturas de suministros (agua, luz, teléfono…).
Especialista en mora —> 19%: retraso de pago habitual incumpliendo una y otra vez los plazos estipulados. Es la típica empresa con la que siempre vamos a encontrarnos problemas para materializar el cobro y que siempre va a poner problemas de todo tipo y tida variedad.
Insolventes —> 17%: cCaracterizada por la ausencia de capacidad financiera, patrimonio y fondos propios. Causas, bien una descapitalización adrede, bien empresa inmersa en concurso de acreedores o quiebra técnica
Sinceras —> 14%: no tiene conocimiento de tener un pago pendiente o hay un desacuerdo en la cuantía. El desacuerdo puede tener origen en errores en facturación, mal servicio postventa o reclamaciones pendientes de resolución previa.
Desorganizadas —> 11%: coincide con el perfil empresarial que necesita un cía para buscar una factura y otro para localizar un talonario. Mal administrada y gestionada a nivel administrativo, con errores continuos hasta tal punto que le pueden llover las demandas sin saber siquiera por donde le vienen.
Dominantes —> 10%: relación típica entre gran empresa con pyme que abusa de su posiciñon de importancia dentro de las cuentas de la pyme retrasando el pago sistemáticamente con objeto de conseguir más dependencia aún y como vía para diferir los costes financieros.
Nómadas —> 5%: empresa que cambia de domicilio fiscal , teléfonos y datos de contacto incumpliendo la obligación de información de este cambio. Aquí añado yo también a las empresas fantasma que desaparecen de un día para otro sin dejar rastro alguno.

Como vemos, todos hemos tropezado con más de una y más de dos empresas que cumplen algunas de las características descritas. Muy llamativo el porcentaje de empresas selectivas y especialistas copando casi el 50% de motivos de mora entre ambas causas.

Cómo cobrar una deuda

Cuando un empresario tiene que enfrentarse a una situación de impago, en muchas ocasiones no conoce el procedimiento a seguir. La gestión de los impagos debe llevarse a cabo adecuadamente, ya que podemos encontrarnos desde un cliente despistado (al que podemos asustar o perder si recurrimos a métodos demasiado expeditivos) a un auténtico moroso, que pueda hacer peligrar nuestra tesorería.

El punto de partida del cobro de una deuda pasa por un primer aviso. Básicamente, se trata de un recordatorio, bien mediante correo electrónico o a través de una llamada telefónica, con el que vamos a distinguir al moroso del cliente olvidadizo. En esta primera etapa, es importante insistir más en la buena fe del cliente (“le llamamos porque creemos que ha olvidado realizar la transferencia que acordamos y se lo recordamos amablemente”) que en su condición de moroso (“se ha retrasado un día en el pago de la factura XXXX, por lo cual vamos a llevarle al juzgado y ya se puede ir preparando”). Este primer aviso debería realizarse en los siete días siguientes al plazo acordado para recibir el pago.

Si el cliente no responde, el segundo paso sería realizar un requerimiento formal. La idea en este caso es dejar claro al deudor que vamos en serio. Para este tipo de notificaciones, recurriríamos a una carta certificada o a un burofax, para que así quede constancia de la recepción de la misiva. En esta, debemos utilizar un lenguaje firme, indicando al moroso la cantidad debida y la obligación de satisfacerla, así como el plazo máximo del que dispone antes de que recurramos a la justicia.

Un paso intermedio, antes de recurrir a los juzgados, es la contratación de un servicio de cobro a morosos. Es lo que coloquialmente conocemos como “El cobrador del frac” o “El monasterio del cobro” (cuanto más estrafalario es el traje, parece que mejor funciona el servicio). Personalmente, no encuentro muy profesionales estos servicios, ya que ponen en una situación muy difícil al deudor. Respecto al uso de estos servicios, hay que tener muy claro cuando utilizarlos, ya que hay que distinguir entre el buen cliente que pasa por una mala situación (y que no nos paga porque su empresa también lo está pasando mal) y el caradura que evita el pago. Utilizar cobradores con los primeros puede hacer que recuperemos la deuda. Pero también puede llevar a que perdamos a un buen cliente con el que podríamos seguir trabajando en el futuro.

El paso final en el cobro de deudas es recurrir a la justicia. Si la deuda es inferior a 30.000 €, podemos iniciar un procedimiento monitorio. Se trata de un tipo de juicio que no requiere abogado ni procurador, al que puede recurrirse siempre que se trate de una reclamación de deudas monetarias, que hayan vencido y que se acompañe de una documentación que lo acredite. Una vez admitida la solicitud, el Juez concede 20 días al moroso para que abone la deuda o demuestre por qué no debe hacerlo. Transcurrido ese plazo:

El deudor abona la deuda, lo que finaliza el proceso.
El deudor no abona la deuda ni da motivos por escrito. En ese caso, el Juez obliga al deudor a pagar, recurriendo al embargo de sus bienes si es necesario. Si la deuda es superior a los 900€, hay que recurrir a los servicios de un abogado y un procurador.
Si el deudor aporta razones por escrito y la deuda no es superior a 3.000 €, el Juez fija un juicio verbal, al que debe acudirse con las pruebas correspondientes. En caso de que la deuda sea superior a 3.000 €, el Juez concede un mes para presentar una demanda de reclamación, para lo cual es necesario abogado y procurador. De no presentarse, el demandante tendrá que hacerse cargo de las costas.
En caso de que la deuda supere los 30.000 €, el importe correspondiente hasta los 30.000 puede recuperarse mediante un procedimiento monitorio, mientras que, para el resto, hay que recurrir a un procedimiento judicial por la vía civil. En este caso, mi consejo es que os arméis de paciencia y recurráis a un abogado especializado.

Consejos para traspasar un negocio

Un traspaso consiste en el arrendamiento o venta de un local en el que se ejerce una actividad económica, lo que en la práctica supone el “alquiler” o “venta” de ese negocio a otra parte. Independientemente de la opción a la que se recurra, está claro que el traspaso es una solución a la que recurrir en caso de que las deudas se acumulen peligrosamente.

Más allá de sus aspectos legales, el éxito o fracaso de un traspaso se basa en una buena negociación, para así conseguir el mejor precio posible. Si estáis considerando esta posibilidad, a continuación tenéis una serie de pasos a seguir para obtener un buen resultado.

Un buen traspaso comienza con una buena valoración de nuestro negocio. Esto incluye el valor del local, su situación, la clientela con la que cuenta, los proveedores que surten al negocio (y los acuerdos con estos), la maquinaria y elementos incluidos en el local, etc. Además de los elementos propios del negocio, también hay que considerar su valor de mercado. Esto pasa por conocer el valor por el que se han traspasado negocios similares. Si poseemos una carnicería ¿cuánto se ha pagado por el traspaso de la carnicería situada en el otro extremo del barrio?.

Una vez contamos con una cifra aproximada, tenemos que fijar un precio mínimo y uno máximo. El primero es la cantidad mínima con la que vamos a cubrir nuestras deudas o jubilarnos decentemente. Es importante tener claro que, debajo de este precio, nos levantamos de la mesa y nos marchamos de la negociación. Por otro lado, el precio máximo sería la cantidad máxima con la que podemos iniciar la negociación. Tiene que ser una cantidad ligeramente “hinchada”, aunque dentro de unos márgenes realistas. Está bien pedir 3 millones de euros por una peluquería. Eso sí, no esperemos que muchos compradores estén dispuestos a negociar con esas cartas de entrada. Con estos dos precios dispuestos, podemos disponer de un margen de regateo.

A continuación, tenemos que publicitar nuestra oferta. No vale con colgar un cartelito de “Se traspasa” en la puerta y cruzarnos de brazos. Hay que publicar anuncios en portales espcializados y en prensa local. Hablar con proveedores, clientes, familiares y amigos. Todo lo que sea necesario para aumentar la difusión del traspaso. Recordad: cuantas más ofertas negocieis, mayor será vuestro porcentaje de éxito. No solo incrementareis la posibilidad de traspasar el negocio, sino que también conseguireis una cantidad más elevada.

Por último, nunca viene mal practicar el proceso de negociación. Podemos pedir a un amigo o familiar que actúe como un posible interesado y que nos lo ponga difícil. Así, podremos preparar estrategias de cara a futuras situaciones complicadas. Del mismo modo, practicar es la forma más sencilla de no caer en algo muy habitual cuando se está desesperado en una negociación: vender por debajo del precio mínimo.

Teniendo en cuenta estos consejos, tendréis la mitad del trabajo hecho. Ahora solo os falta conseguir a un interesado.

Cambios en el modelo de gestión de una empresa

Cuando le va mal a una empresa, está claro que ha llegado el momento de llevar a cabo cambios en el modelo de gestión. Es importante tomar decisiones. Y es aún más importante ponerlas en marcha.

¿Estoy comentando una obviedad? No tanto. Hay muchos casos en los que, a causa de una mala organización o de problemas de comunicación entre empleados y directivos, los cambios en la empresa no llegan a implementarse.

Os comento un ejemplo que he sufrido esta misma semana, haciendo papeleo en mi universidad. En la Unidad de Gestión de Estudiantes, las colas de alumnos, esperando a que les atiendan, han alcanzado la categoría de leyenda. A menudo, había problemas entre la gente que esperaba: “yo estaba antes”, “tú te has colado”, “yo pedí la vez”, etc. Para solucionar este tipo de situaciones y agilizar la gestión de los diferentes trámites, la Universidad ha instalado un sistema de turnos automáticos: se pulsa un botón, se obtiene un número para el trámite en cuestión y, cuando llega el momento, un sistema de megafonía avisa al alumno y le indica que debe ir a una mesa determinada. Es un sistema muy habitual, que a día de hoy se utiliza en muchas administraciones públicas.

Sin duda es una solución excelente para la gestión de colas. O lo sería si se utilizase. Esta semana tuve que hacer una visita a esta oficina, para entregar papeles varios. Cual fue mi sorpresa al encontrar una cola kilométrica, el dispensador de números apagado y los indicadores en las mesas desconectados. Cuando llegó mi turno, le pregunté a la funcionaria por qué no utilizaban el sistema, a pesar de tenerlo instalado. La funcionaria se encogió de hombros y me respondió: “al jefe le molesta el ruido que hace el avisador para el público, así que lo ha apagado”.

Como podéis comprobar, una buena medida puede irse al traste por un trabajador incompetente. A menudo, cuando hay fondos disponibles, buena organización y decisiones adecuadas, el fallo se produce en la implementación de los cambios. Para evitar este tipo de situaciones, es clave comprobar que las decisiones se aplican y que se llevan a cabo en el momento, lugar y forma acordadas.

Incapacidad temporal

En fecha de hoy se ha publicado el Real Decreto 1430/2009, por el que se regulan las comunicaciones a los interesados que se encuentran en procesos de incapacidad temporal, así como a las empresas en las que prestan servicios, se concreta el inicio del procedimiento de revisión por el INSS y a instancia del interesado, los efectos del alta emitida, las posibles actuaciones de la mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social así como las distintas variantes de pronunciamientos que pueden darse. Su entrada en vigor está prevista para el 1 de octubre de 2009.

En referencia al pago de la prestación por incapacidad temporal por las empresas, y exceptuando un par de supuestos, cesará el último día del mes en que la entidad gestora competente haya dictado la resolución en la que se declare expresamente la prórroga de dicha situación o la iniciación de un expediente de incapacidad permanente.

La norma informa que al expedir el último parte médico de confirmación antes de agotarse el referido plazo (12 meses), comunicará al interesado en el acto del reconocimiento médico que, a partir de dicho momento, corresponde a la entidad gestora competente el control de su situación. En consecuencia, una vez cumplido el plazo indicado, el servicio público de salud no emitirá partes de confirmación de la baja médica.

El procedimiento de disconformidad con la resolución del Instituto Nacional de la Seguridad Social o, en su caso, del Instituto Social de la Marina, que declare la extinción de la incapacidad temporal por alta médica del interesado se iniciará por éste ante la inspección médica del servicio público de salud, mediante un modelo creado a tal efecto, en el plazo máximo de los cuatro días naturales siguientes a la notificación de la resolución. El interesado que inicie el procedimiento de disconformidad, lo comunicará a la empresa en el mismo día en que presente dicha disconformidad o en el siguiente día hábil.

El procedimiento administrativo de revisión de las altas médicas expedidas en los procesos de incapacidad temporal por las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social y por las empresas colaboradoras se hará en idéntico plazo y se comunicará a la empresa como en el caso anterior. La mera iniciación del procedimiento especial de revisión suspenderá los efectos del alta médica emitida, manteniéndose en este caso el pago de la prestación de forma delegada.

La Mutua, una vez conocido el inicio del proceso, puede rectificar su postura, archivándose el asunto, o mantener su posición, en cuyo caso el director provincial competente de la entidad gestora correspondiente dictará, en el plazo máximo de quince días hábiles, a contar desde la aportación de la documentación por parte de la entidad colaboradora, la resolución que corresponda, previo informe preceptivo del equipo de valoración de incapacidades, que debe examinar y valorar el caso concreto.

Los pronunciamientos serán por tanto:

Confirmación del alta médica emitida por la mutua de accidentes de trabajo.
Mantenimiento de la situación de incapacidad temporal.
Determinación de la contingencia, común o profesional, de la que derive la situación de incapacidad temporal, cuando existan distintas bajas médicas.
Cuando el interesado hubiera recuperado la capacidad laboral durante la tramitación del procedimiento, se podrá declarar sin efectos el alta médica emitida por la entidad colaboradora por considerarla prematura. En estos casos, la resolución determinará la nueva fecha de efectos del alta médica y de extinción del proceso de incapacidad temporal.
Cuando los trabajadores a los que se les haya diagnosticado una enfermedad profesional en un grado que no dé origen a prestación económica, sean trasladados a un puesto de trabajo alternativo y compatible con su estado de salud, con objeto de interrumpir la desfavorable evolución de su enfermedad, las aportaciones empresariales a la cotización a la Seguridad Social por contingencias comunes serán objeto de una reducción del 50 por ciento.

Demora en el pago de una empresa

Un estudio publicado por Atradius, empresa vinculada a Crédito y Caución, pone de manifiesto que las empresas españolas siguen manteniendo unos plazos de retraso importantes a la hora de abonar sus facturas.

El estudio en cuestión cifra en 67 días el plazo medio de pago para el verano del 2009, aumentando desde 60 días comparando con el verano anterior pero disminuyendo de los 75 días de retraso medio que se calculó en el invierno. Como vemos, es llamativo que aparezca el verano como un periodo de pago más ágil que el invierno, desmontando la tesis de que en agosto no se pagan facturas.

Esta misma demora congénita lleva al 71% de las empresas encuestadas a calificar como “pobre” el comportamiento de pago del tejido empresarial. Es una realidad propia el uso del mecanismo de financiación vía proveedor y erradicar esa fuente en este momento es mucho más complicado de lo que puede parecer a priori.

La empresa tiene una tendencia propia al mantenimiento del cliente aunque lo toree una y mil veces para pagar la factura, sin calcular siquiera si el coste financiero de ese propio cliente le es favorable o no. Las empresas tienen que comenzar a calcular el ROI por cliente, suponiendo los costes de financiación explícita y sin ellos.

Si un cliente deja de ser rentable por sus propias demoras en el pago, ese cliente hay que dejarlo escapar o ponernos serios con él. No se pueden mantener en cartera situaciones que merman sustancialmente la cuenta de resultados sustentados sólo con la historia de vender. Vender por supuesto, pero ¿a qué precio financiero?

Implanta la factura electrónica en tu empresa

La facturación electrónica consiste en la transmisión de las facturas o documentos análogos entre emisor y receptor por medios electrónicos (ficheros informáticos) y telemáticos (de un ordenador a otro), firmados digitalmente con certificados cualificados, con la misma validez legal que las facturas emitidas en papel.

La factura electrónica está regulada por el Real Decreto 87/2005, y se puede definir como el documento tributario generado por medios informáticos en formato electrónico, que reemplaza el documento físico en papel, pero que conserva su mismo valor legal con unas condiciones de seguridad no observadas en la factura papel.

A priori, son dos, las formas más utilizadas y fiables en el proceso de intercambio de éstos documentos que garantizan la autenticidad e integridad de los documentos:

Firma electrónica

Sistemas EDI.


No se exige imprimir la factura para que ésta sea válida legal y fiscalmente, simplemente, el emisor, conservará la copia o matriz (la Base de Datos) y el receptor, conservará el soporte informático junto con la validación de la firma electrónica.
Las ventajas de la factura electrónica son bastantes:

Ahorro de costes: Eliminación gastos de papel, gastos de envío… Hay que tener en cuenta que existen estudios que evalúan en casi 2 euros el coste de gestión de una factura en papel.

Mayor eficacia: Agiliza el proceso de gestión, soluciona las posibles discrepancias en menor tiempo, el tiempo en la gestión de cobro se reduce.

Integración informatizada: Se puede integrar la factura en nuestros soportes informáticos, automaticamente sin necesidad de hacerlo manualmente (ahorro en costes).



Para la implantación de la factura electrónica necesitaremos una plataforma para generar dichas facturas, cuyo coste dependerá del grado de complejidad de la misma, ya que se puede realizar con los medios que tenemos, dígase desde excel, medios virtuales a través de web, las cuales nos pueden facturar por número de facturas emitidas. No obstante, la inmensa mayoría de software de gestión tienen habilitada la función de emitir facturas electrónicas.

Créditos preconcedidos al 14%

¿Pagarías un crédito para tu empresa al 14% de interés? Pues aunque parezca increíble es a la tasa a la que se están poniendo muchos de los créditos que actualmente las entidades bancarias conceden a las pymes.

Algunas entidades de nuestro país han abierto créditos preconcedidos en los que muchos pequeños comercios y autónomos pueden sentirse apoyados financieramente de forma rápida, el problema es cuando se sientan a firmar y empiezan a leer la letra pequeña.

Aunque en principio es muy favorable que las entidades estén trasladando el aumento de liquidez al sistema con medidas de concesión de créditos rápidos como ésta, la letra pequeña indica que hasta un 14% de interés anual efectivo o TAE es ciertamente sangrante para las posibilidades de muchas de éstas ideas empresariales.

La forma en que las entidades han hecho campaña de éstos créditos ha sido de forma directa, contacto de forma unilateral con los clientes e incluso hasta usando métodos tan modernos para una entidad bancaria como pueden ser mensajes por móvil o correos electrónicos; todo para conceder créditos por valor de 15.500 millones de euros que si fueran concedidos en 5 años casi llegarían a conseguir duplicar las entidades con sus intereses correspondientes.

Realmente nos estamos poniendo en la situación límite y es que dependiendo de la solvencia real de cada caso se están negociando entre el 7% y el ya nombrado límite del 14%. Hay que reconocer que dichos intereses son altos, podría hablarse de usura en muchas ocasiones, pero no podemos olvidar que el riesgo está ligado directamente a ello.

Los bancos no desean perder dinero y saben que si cuentan con una operación muy arriesgada van a subir los intereses hasta el límite que crean oportuno. El ejemplo perfecto son los préstamos interbancarios (Euribor) si saben los demás bancos que uno está realmente en mala operación y el dejarle dinero es muy arriesgado, le subirá su tipo de interés ante la gran posibilidad de que no lo devuelva.

Muchas empresas y autónomos por tanto no querrán nunca firmar éste tipo de créditos ya que no saben si realmente serán capaces de devolver créditos con unos intereses tan altos. Tienen opciones mucho mejores actualmente como las Línea ICO-Pyme de la que ya hemos hablado anteriormente.

Es una buena medida por parte de las entidades financieras que también se están jugando parte de su dinero concediendo éstos créditos tan arriesgados, aunque desde luego a unas tasas de interés tan altas que es muy difícil que mucha gente los suscriba aunque realmente se encuentren necesitados de ello.

Es la realidad actual de muchas empresas ¿me arriesgo y cojo el crédito o no lo hago y hasta que dure? En muchas ocasiones se cogerá el crédito antes de perder la empresa, pero desde la conversación interna entre que es lo mejor para tus intereses empresariales seguramente quite el sueño a alguno hasta que decida si prefiere arriesgarse o no.

La movilidad geográfica como traba al crecimiento empresarial y personal

El capital más importante de muchas empresas son sus trabajadores. En este entorno, contar con los mejores empleados para cada puesto que tengamos en la se hace imprescindible para tener una empresa realmente competitiva.

Pero el capital humano con el que puede contar cada empresa viene limitado por el propio stock de capital existente en su área geográfica. La mayoría de trabajadores descartan el cambio de residencia para ir a trabajar. Sólo un 10% en todo el 2008 cambió de provincia por motivos de trabajo.

Tenemos una traba importante para afrontar la movilidad laboral a todos los niveles. Sólo se suele aceptar una movilidad geográfica que no sea obligatorio el cambio de residencia. El sector que es más prolífico a moverse son los jóvenes recien titulados, con posibilidades de independizarse y sin cargas familiares, junto con los inmigrantes. El resto, es muy difícil que lo haga.

Tiene su lógica, aunque frena a trabajadores y empresas por igual, dado que si la empresa está limitada en su capital humano por el stock disponible, el trabajador limita a la vez su capacidad de ascenso, aprendizaje y desarrollo profesional por las mismas empresas a las que opta a trabajar.

Los factores básicos que se relacionan directamente con estos problemas son:

Teoria de la propiedad de la vivienda. Si tengo mi vivienda en propiedad, cambiarme a otra ciudad es un verdadero problema, tanto a nivel económico como a nivel logístico.
Cargas familiares. Cuando una persona se planta con una estructura familiar, la decisión de traslado depende del núcleo familiar global, no sólo del aspecto laboral de individuo.
Miedo al cambio social. Todos tenemos una vida social en nuestros pueblos o ciudades. Tenemos una proximidad, unos hábitos, costumbres, aficiones… Cambiar de ciudad significa comenzar de cero en muchos aspectos, y a partir de determinadas edades, como que el conservadurismo va cobrando fuerza dentro de cada uno de nosotros.
En definitiva, nuestra propia organización social, las trabas que nos imponemos y nuestra propia balanza personal hace que no seamos capaces de afrontar con éxito etapas serias de restructuración, coo la que se debe llevar en estos momentos.

Si mi zona geográfica lleva 60 años sin levantar cabeza, es muy improbable que lo haga ahora y las migraciones internas irán cobrando fuerza en el tiempo, aún a costa de cambiar nuestras propias tendencias sociales y económicas. Tiempo al tiempo.

Subcontratación: algunos detalles a tener en cuenta

Subcontratación es una palabra que se ha asociado por norma general a la industria de la construcción y afines. Pero esto no tiene porqué ser así ni mucho menos. El grado de especialización que adquieren muchos productos y servicios provoca que subcontratar parcialmente parte de nuestro trabajo sea más ventajoso para todos.

Además, medante la subcontratación podemos ofrecer servicios de cobertura integral de tal forma que si no la tuviésemos no podríamos. Varios ejemplos, soy un asesor fiscal genial pero de laboral no tengo ni idea, por lo que ofrezco un servicio integral de asesoría pero tengo que subcontratar el área laboral. Como este ejemplo, podemos encontrar cientos. Aún así, no está nunca de más recordar algunos puntos importantes.

Selecciona siempre a los mejores y a la mejor relación calidad / precio. Parece una obviedad, pero cuando se comienza la cadena de subcontratas se suelen ajustar tanto los márgenes que siempre hay alguien que pierde dinero. Cuando esto ocurre, comienzan los problemas puesto que los trabajos no se finalizan, no se cubren todas las áreas que se debieran…

Un error muy común es pasar un precio demasiado ajustado y cuando llega la hora de la verdad nos damos cuenta que no podemos hacerlo sin incurrir en pérdidas. Si nos ocurre esto, lo mejor que podemos hacer es retirarnos antes de comenzar, porque el fracaso está asegurado.

Capacidad financiera del proyecto. Subcontratar implica muchas veces asumir una carga financiera superior a la que podemos afrontar nosotros mismos. Imaginemos que le voy a trabajar a una administración o empresa pública dándole una cobertura plena. Si el trabajo / servicio es de un volumen de facturación muy elevado y no se admiten certificaciones parciales, quizá me encuentre en una tesitura complicada para pagar a los subcontratados.

Manejar la tesorería en este punto es vital para evitar problemas a corto plazo. Además, tengamos en cuenta que siempre van a surgir retrasos, bien provocados por demoras propias en nosotros, bien provocados por el cliente que nos tiene que pagar.

Una solución mixta que se puede llevar a cabo en estos casos es recurrir al sistema de UTE sin formalismos jurídicos Es decir, realizar un reparto del riesgo y los beneficios con los subcontratados de manera contractual. Imaginemos que puedo contratar un trabajo que vale 30.000 euros, en donde tiene un coste de 25.000 euros. Necesito una empresa que me haga una parte del mismo por importe de 10.000 euros.

Si cuando termine el trabajo, yo no tengo el cash suficiente para pagarle al subcontratado, quizá sea mejor que le pague 11.000 euros y ambos cobremos cuando pague el cliente principal. Si esto no es viable, me interesará siempre pagar más tarde que los plazos que yo he estipulado para cobrar.

Además de estos apuntes tenemos bastantes más detalles a tener en cuenta, pero antes de meternos en proyectos de cierto calado, es importante que cojamos un lápiz y un papel con bastante calma.

Préstamos entre familiares

Una de las diferencias con nuestros vecinos europeos del norte es el concepto de familia. Mientras que en países como Suecia la familia incluye a papá, mamá y sus retoños, en España engloba a personas tan lejanas como el primo segundo de la tía Tula.

Con familias más amplias, es lógico que los apoyos familiares a los empresarios en dificultades sea mayor, compensando así los menores apoyos por parte de las administraciones. De hecho, en estos tiempos de crédito escaso, muchos recurren a la familia para obtener esos miles de euros con los que seguir operando.

Lo primero a evitar en los préstamos familiares es la chapuza. Aunque hay de todo, muchos familiares acuerdan algo similar a “yo te presto 30.000 € y tú me los vas devolviendo según puedas”. Error. Este tipo de tratos solo sirven para generar problemas si las cosas van mal, tanto para el que presta como el que recibe.

En España no existe una regulación sobre los préstamos entre particulares. Las condiciones se regulan mediante un contrato privado, donde deben incluirse las partes implicadas, la cantidad que se presta, las cuotas mensuales, el plazo de devolución, el interés (si cobramos alguno), cláusulas que regulen los casos de impago y carencia, el fuero a que se acogen las partes en caso de desacuerdo y cualquier otro aspecto que deseemos regular. Aunque no es obligatorio, resulta recomendable acudir a un notario para que quede registro público del acuerdo. Del mismo modo, los préstamos entre particulares plantean una serie de aspectos tributarios (para los cuales os recomiendo la lectura de este post).

Otra cuestión muy importante es que el prestatario tiene que saber muy bien dónde se mete. Si vamos a prestar nuestro dinero, no es una mala idea echar antes un vistazo a las cuentas de la empresa de nuestro familiar, pasar unas horas en el local de trabajo y ver la operativa, etc. Todo esto nos servirá para saber si la empresa sufre por falta de crédito o por una mala gestión.

Otro problema habitual es creer que la concesión del préstamo nos da derecho a opinar sobre la gestión de la empresa. Mientras nuestro familiar pague sus cuotas en los plazos acordados, será su exclusiva responsabilidad y derecho llevar su negocio como mejor estime. No podemos aprovechar la circunstancia del crédito para dedicar las reuniones de los domingos a instruir al familiar en cómo harías tú las cosas, por qué ha puesto en marcha tal medida, etc. Este tipo de reproches suelen terminar con fuertes discusiones, un deterioro del clima familiar y con la abuela en el hospital por el disgusto.