Una recesión prolongada con la crisis

Dada la severidad del descenso, su naturaleza sincronizada y el estado de debilidad de las principales instituciones financieras del mundo, existe en torno de las perspectivas futuras un nivel de incertidumbre mucho mayor que el acostumbrado.
El reciente brote de una novedosa forma de influenza en México sirve para recordarnos (ver el recuadro) que la economía mundial se encuentra en una conyuntura particularmente vulnerable, en la que un suceso que en otro momento habría acarreado consecuencias económicas relativamente menores podría tener un impacto mucho más amplio.

No toda la incertidumbre se refiere a la posibilidad de un crecimiento más lento, si bien los costos económicos y humanos de una recesión más profunda o prolongada son más preocupante.
Un escenario positivo considera la posibilidad de que la confianza del sector privado y el sector financiero responda con mayor robustez y rapidez de lo que se asume en las consideraciones básicas.

Bajo tales circunstancias, los estímulos fiscales y monetarios ya instaurados podrían provocar una recuperación más rápida de lo previsto, lo cual podría volver a desatar presiones inflacionarias.
En este escenario, las autoridades se verían forzadas a responder con un endurecimiento relativamente rápido de las políticas públicas, lo que podría inducir una segunda ronda de crecimiento inferior al potencial hacia el final del periodo de proyección.

El principal riesgo por el lado negativo en este pronóstico es que los efectos de la crisis financiera sobre la confianza y la riqueza sean mucho más persistentes de lo que se asume en las consideraciones básicas, y que los esfuerzos de consolidación de los bancos restrinjan el crédito en forma más duradera.
En este escenario, los "efectos de la segunda ronda" se intensifican, entre ellos el creciente desempleo y la quiebra de empresas que podrían haber sobrevivido a una recesión y desempleo más leves.

En lugar de recuperarse un poco durante 2010, la inversión mundial podría caer otro 5.5 por ciento, dándose las contracciones más agudas en los países que experimenten las reversiones más marcadas en los flujos de capital y en la confianza de los inversionistas.

En este escenario, el proyectado repunte en el consumo privado sería mucho más débil, a causa de la mayor lentitud en el crecimiento del ingreso y al aumento del ahorro, notablemente en países de ingreso alto y medio, donde los hogares tienen un ingreso más discrecional con el cual maniobrar.
En consecuencia, en vez de repuntar como se indica en las consideraciones básicas, el comercio global continuaría decayendo, y se intensificarían las presiones sobre los países de ingreso medio más vulnerables (los que tienen déficit de cuenta corriente superiores a 10 por ciento del PIB).

En el escenario de recesión prolongada reportado en la tabla presentado aquí, esto causaría severas crisis en los tipos de cambio, caracterizadas por fuertes depreciaciones y reducciones aún más significativas del gasto interno en muchas economías.

En general, este escenario implica que la caída en la producción mundial en 2009 sería más profunda que lo indicado en las consideraciones iniciales porque la recuperación esperada en la segunda mitad no acabaria de materializarse.
La producción se estancaría en 2010, antes de repuntar en 3 por ciento en 2011.

Los volúmenes mundiales de comercio retrocederían otro 4.7 por ciento en 2010, lo cual los llevaría casi 17 por ciento abajo de los niveles de 2008.

En este escenario, el PIB de los países en desarrollo registraría un incremento muy modesto de 2 por ciento en 2010, en el que el grueso del desempeño más débil se concentraría en Europa y Asia central, donde se proyecta que el PIB descienda 1.5 por ciento más.
No todos los países de la región se verían igualmente afectados, y la proyección es que varios (como Latvia, Lituania y la Federación de Rusia) experimenten un crecimiento más fuerte que en 2009 aun en este escenario pesimista.



Recesión persistente
(Variación porcentual respecto del año anterior, salvo tasas de interés y precios del petróleo.)
2007 2008e 2009p 2010p 2011p
Situación mundial
Volumen del comercio mundial 7.5 3.7 -11.9 -4.7 5.8

Crecimiento del PIB real a
Mundo 3.8 1.9 -3.6 -0.4 3.0
Partida informativa: Mundo (ponderación PPA) b 5.0 3.0 -2.4 0.2 3.8
Países de ingreso alto 2.6 0.7 -4.8 -1.2 2.2
Países de la OCDE 2.5 0.6 -4.8 -1.2 2.1
Zona euro 2.7 0.6 -5.3 -2.8 1.7
Países no pertenecientes a la OCDE 5.6 2.4 -5.8 -1.2 4.2
Países en desarrollo 8.1 5.9 0.5 2.0 5.5
Asia oriental y el Pacífico 11.4 8.0 4.2 3.9 7.5
Europa y Asia central 6.9 4.0 -5.8 -1.5 3.0
América Latina y el Caribe 5.8 4.2 -2.7 0.2 3.1
Oriente Medio y Norte de África 5.4 6.0 3.0 3.4 4.5
Asia meridional 8.4 6.1 4.0 4.7 7.6
África al sur del Sahara 6.2 4.8 0.2 0.6 5.3

Partidas informativas
Total países en desarrollo
excluídos los países en transición 8.2 5.9 1.2 2.4 5.7
excluídos China e India 6.1 4.5 -2.2 0.3 3.7
Fuente: Banco Mundial.
Notas: PPA = paridad del poder adquisitivo; e = estimado; p = previsto
a. PIB en dólares constantes de 2000; precios y tasas de cambio a valor de mercado de 2000.
b. PIB medido según ponderación PPA de 2000.

Crisis en Oriente Medio y Norte de África

Oriente Medio y Norte de África ha sido una región menos directamente afectada por la escasez de crédito que otras.
Pero los mercados locales de acciones y propiedades han recibido intensas presiones, y el crecimiento más débil del PIB y de los flujos de inversión extranjera directa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo ha incidido negativamente sobre el nivel de actividad entre los países en desarrollo de la región.

Además, el colapso efectivo del crecimiento en la Zona euro (mercado crítico de exportación para la región) ha ocasionado fuertes descensos en las exportaciones no petroleras, las remesas y la renta del turismo, lo cual reduce las perspectivas para las economías más diversificadas.
Se prevé que las remesas, las exportaciones de servicios y los flujos de IED a la región experimentarán una caída más o menos fuerte como proporción del PIB desde su punto más alto de 9.5 en 2007 a 7.2 por ciento hacia 2011.

Se proyecta que el crecimiento se reduzca a la mitad, a 3.1 por ciento, en 2009, desde el fuerte avance de 6 por ciento que tuvo en 2008.

Los ingresos fiscales y los gastos en países exportadores de petróleo se verán adversamente afectados por el fuerte descenso en los precios del petróleo.
Se estima que los ingresos petroleros entre los exportadores en desarrollo caerán en picada de 320 mil millones de dólares en 2008 a 140 mil millones de dólares durante 2009, variación equivalente a 28 por ciento del PIB regional.

Si bien la reducción en los precios de alimentos y el petróleo debería aumentar los ingresos entre los importadores de alimentos y petróleo de la región, no será suficiente para contrarrestar la fuerte caída de los volúmenes de exportación y de los ingresos por servicios internacionales causada por la profunda recesión en la Zona euro.
En consecuencia, se proyecta que los balances de cuenta corriente sufrirán deterioro.

Se espera que la recuperación en los países en desarrollo de Oriente Medio y Norte de África sea menos vigorosa que en otros lugares, en parte porque la desaceleración ha sido menos pronunciada y porque se prevé que la demanda y los precios del petróleo permanecerán bajos.
Se proyecta que el crecimiento se eleve de apenas siete décimas de un punto porcentual en 2010 a 3.8 por ciento antes de mejorar hasta alcanzar una tasa de 4.6 por ciento hacia 2011.

Las economías diversificadas deberían tener un repunte del crecimiento mayor que las economías en que el petróleo es un factor dominante durante 2010-11, a medida que el conjunto de factores que restringió su crecimiento se vuelva más favorable.